7 de julio de 2014

MORIR EN JERUSALEN



En los últimos días tres jóvenes israelíes fueron muertos en Cisjordania. Días después un joven palestino, de un barrio tranquilo de Jerusalén, fue secuestrado y —según la autopsia— quemado vivo. Esclarecer y determinar el castigo de los autores de estas cuatro muertes, sean de un bando o del otro, le corresponderá a la justicia. Sin duda matar a tres jóvenes es deplorable, y la crueldad de quemar a un joven vivo es más deplorable, en ambos casos no habla bien de quienes lo hicieron, sean marcianos o terrestres. 
Quisiera proponer a mis lectores un ejercicio. Miren la fotos de esos cuatro jóvenes, juntos. Miren sus rostros la expresión de alegría, inteligencia y vitalidad. Miren uno después de otro, mezclados o seguidos. Miren sus promesas. Vidas llenas de expectativas y de sueños. Miren los rasgos de sus rostros. Luego traten de decir si les parece que poseen facciones asiáticas, aztecas, quechuas, mongoles, africanas, lapones, polinésicas, u otras que no sean de esa tierra. Para mí son iguales, seguro que para los familiares son diferentes. Pero  para mí, en otro continente, son iguales, ¿saben por qué? Porque son todos hermosos seres humanos. Hermosos jóvenes a los que el odio ha clasificado de una forma u otra. No los miren como palestinos o israelíes. Mírenlos como seres humanos. Observen sus caras juveniles y vean su hermosura. No se ve maldad sino bondad, ¿un poco de picardía?, puede ser.  Pero hay muchísima inocencia. Mucha belleza interior. 




Al contemplar sus rostros vi la inmensa promesa que reflejaban, seguramente deseaban ser buenos profesionales, desarrollar sus inteligencias y sus corazones, ser buenos esposos, magníficos padres.



La mirada de sus ojos abarcaba no sólo a sus familias y sus amigos, sus miradas abarcaban al mundo, los pájaros, las flores y las estrellas. Como toda mirada joven, contenían posibilidades infinitas. Seres humanos como nosotros que desearían alcanzar éxitos y superar fracasos, pero nunca la muerte por una clasificación impuesta.



Algún día tendremos que comprender que nacer en un lugar, o en una comunidad, no es un delito, es un hecho natural que no debe cargar con los odios de generaciones anteriores. Niños y jóvenes deben tener el derecho inalienable de poseer una conciencia limpia e incontaminada.  El derecho a desarrollar una mente pura, sin odios ni adversidades. Nunca inculcarles animadversión hacía ningún ser humano. 

No hay excusas en culpar a las religiones, la Biblia tiene el mandamiento “No Matarás”, y para el Corán, el solo pensar en dañar a otro ser humano es un pecado. Quisiera compartir una historia que cuenta Amos Oz, en “Contra el Fanatismo” (Ed. Siruela).  Se trata de un personaje sentado en un café, en Jerusalén, que comienza a conversar con un anciano. Al rato comprende que, quien se encuentra del otro lado de la mesa, es el mismo Dios. No le cree de inmediato, pero, luego de ciertas señales, se convence de que efectivamente es Dios. Por lo tanto decide preguntarle si por una vez y por todas le puede aclarar algo urgente, algo determinante en su vida. “Querido Dios, por favor dime de una vez por todas: ¿Qué fe es la correcta? ¿La católica Romana, la protestante, tal vez la judía o acaso la musulmana? ¿Qué fe es la correcta? Y Dios le responde: “Si te digo la verdad,  hijo, no soy religioso, nunca lo he sido, ni siquiera estoy interesado en la religión.” Quien quiera comprender no necesita saber metafísica.  Espiritualmente no importa qué religión profesa un individuo, ni siquiera si es agnóstico o ateo. Las religiones son caminos para elevarse y llegar al Amigo y al Amado, quien es Todo Justo y Bondadoso. Dios no necesita ir a ningún lado. Él es el Ser. Es la Presencia que está donde debe estar: en el corazón de todos los seres. 



Espiritualmente todos somos de una misma esencia, tenemos un mismo origen y compartimos un mismo destino en la tierra. Lo que afecta a un ser humano, incluso a una mariposa en China, nos puede afectar a todos. No hay un individuo experimentando a Dios. Esta concepción de Dios, significa que la experiencia de mi ser separada de Dios, no existe realmente. Esto no significa que yo soy Dios, sino, en vez, que yo, como cualquier otro, soy parte de la presencia que está viva y consciente” (God as Essence, en Handbook for the Spirit).  La sonrisa, la mirada, las esperanzas y las expresiones de esos jóvenes muertos, son nuestras sonrisas, nuestras miradas, nuestras esperanzas y sus expresiones nuestras expresiones. Todos somos un solo ser, una misma esencia divina.



Lo viviente está todo profundamente interconectado. Amos Oz sostiene que ya no hay que estar a favor de Israel o Palestina sino a favor de la paz.  A.H. Almaas, criado en una comunidad musulmana, nacido con el nombre de A. Hameed Alí, habla de lo que para él es la esencia. “Mi experiencia es que todos somos
  (one being)  ‘un ser’.
No hay un individuo experimentando a Dios. Esta concepción de Dios, significa que la experiencia de mi ser separada de Dios, no existe realmente. Esto no significa que yo soy Dios, sino, en vez, que yo, como cualquier otro, soy parte de la presencia que está viva y consciente” (God as Essence, en Handbook for the Spirit).  La sonrisa, la mirada, las esperanzas y las expresiones de esos jóvenes muertos, son nuestras sonrisas, nuestras miradas, nuestras esperanzas y sus expresiones nuestras expresiones. Todos somos un solo ser, una misma esencia divina. 



Hay individuos en el mundo que también merecen la atención internacional como los indios Tobas, los Yanomami, los habitantes subsaharianos  y otras comunidades en peligro de desaparecer. Pero nos ocupamos de este tema pues no puede ser reducido a un problema político, policial, o judicial. A ese nivel no hubo solución. Para eliminar el problema, es preciso elevarse a nivel trascendente. ¿Cómo? Eliminando de nosotros ideas de odio, venganza, discriminación, egoísmo, y reemplazarlas por las opuestas: amor, perdón, aceptación, respeto, generosidad. Es algo que debemos hacer todos, pues somos un solo ser. Matarnos o agredirnos unos a otros, no soluciona el problema (sea odio, ira o enojo en nosotros), por el contrario: lo incrementa.  Veamos un ejemplo.

     En una oportunidad una madre llevó a su hijo a Mahatma Gandhi, para que le dijera que dejara de comer azúcar pues le estaba haciendo muy mal. Gandhi le dijo, ante la sorpresa de la madre, que volviera en un mes. La mujer sin entender se fue apesadumbrada. No obstante, un mes después regresó. Gandhi se inclinó y habló con el niño y lo bendijo. La madre, sin comprender, le preguntó por qué no se lo había dicho un mes antes. Gandhi le respondió que un mes atrás, ¡él también comía azúcar! Esa es la integridad moral para elevarse. Comenzar por erradicar los males en nosotros mismos. Integridad moral para solucionar problemas individuales y sociales eliminando los vicios, rencores o enojos en nosotros primero. Enojarse no sirve, purificarse interiormente sirve.





Espiritualmente todos tenemos un mismo origen,
formamos parte de la misma esencia
 y compartimos un mismo destino,
si dañamos a otro, nos dañamos a nosotros mismos.
 Estas muertes son heridas auto-infligidas
 por el odio a nosotros mismos,
 en vez de solucionar el problema en nosotros,
lo ponemos afuera y agredimos a nuestro prójimo.
¿Qué padre, madre, hermano o hermana,
amigo desea que le maten a un hijo, hija,
 hermana o amigo? 

No conozco a ninguno.  Miremos a esas fotos y pensemos que pueden ser nuestros hijos, hermanos o amigos. No pido enojo, pido compasión, pido comprensión y ternura. Miremos nuevamente sus ojos llenos de deseos de vivir, de ser felices. Veámonos  reflejados en ellos y veamos su amor.  El amor que no puede morir, pues el amor es más poderoso que la muerte. Nuestra oración de amor para todos ellos.



Musulmanes e israelíes pueden llevarse bien. Lo he visto en los Grupos de Espiritualidad. Lo he visto en Buenos Aires, donde incluso he conocido casamientos mixtos. Lo he visto en California, celebrando juntos el servicio de Acción de Gracias, lo he visto en Boston trabajando unidos. Es más, el gran director de orquesta y pianista Daniel Barenboim  (con nacionalidad argentina, israelí, palestina y española) tuvo la brillante idea de formar, con el famoso escritor palestino Edward Said, la West-Eastern Divan Orchestra(WEDO), compuesta por músicos  árabes e israelíes. Y por los comentarios, ¡suena muy bien! Es un gran ejemplo de unión sin distinción de religiones o nacionalidades. De una unión espiritual a través del arte. 

Estoy seguro que un día, israelíes y palestinos despertarán de esta pesadilla y tendrán un nuevo sueño: el de vivir prudentemente unidos, de ser amigos, incluso hermanos, pues espiritualmente poseen como todos nosotros una misma esencia divina, un mismo origen y un mismo destino. 
                       
      Ese día la música de su alma, expresión de la belleza de su ser, sonará tanto o mejor que la Orquesta WEDO y que Barenboim, no estará celoso, sino feliz,será música celestial para toda la humanidad.




©Pietro Grieco


16 de junio de 2014

NUEVO LIBRO, CONFERENCIA Y RETIRO

Quiero compartir varias novedades. La primera es la publicación en dos tomos de una obra que me ha llevado más de una década de investigación, escritura, e infinitas revisiones. Cuyo título es:

                                              SINTONÍA CON EL SER

              Basada en cien ensayos, reescritos y ordenados temáticamente forman una unidad de lectura espiritual para ateos, agnósticos y creyentes. Los primeros que recibieron la obra son algunos que colaboraron conmigo a lo largo de varias décadas y su gozo fue tal que leyeron y releyeron la introducción tres veces. Esto me brindó mucha alegría. 
               Estoy seguro que bendecirá a todos los receptores de la misma.




Los interesados en tener una copia pueden dirigirse a Liliana:
                                           liliana@fdpe.org
          
      La otra novedad son las actividades que estaré realizando en la localidad de EL BOLSÓN, en la Patagonia Argentina, durante el mes de octubre del presente año.
                 Conferencia

              En el día 24 del mes de octubre 2014, se ofrecerá una conferencia en El Bolsón, titulada “Los Paradigmas Espirituales del Siglo XXI”. Tratará los cambios en las nuevas formas de pensar y su efecto en la vida y los estados de conciencia.

                            RETIRO

        También dirigiré un Retiro, del día 25 al 28 de octubre 2014, cuyo tema central será: El Amor como Energía de la Vida, con ejercicios, meditaciones, prácticas de purificación, solución de conflictos y armonizaciones.  Lugar: LAS PATAGUAS, hostería de montaña,  cuyo sitio web es:


       Estas actividades no serían posibles sin la invalorable ayuda de queridos amigos locales a quienes les estoy muy agradecido. Desde la década del setenta, que visito la Comarca Andina del Paralelo 42, siempre me sentí enriquecido por los bellos lugares como por la generosidad y bondad de su gente. Mi esperanza es que aquellos que concurran al Retiro sean enriquecidos también.  

CONTACTO: Liliana:    liliana@fdpe.org



20 de mayo de 2014

EL AMOR: ¿PUEDE CURAR ?

        
     Estaba por publicar una nota sobre el destino, cuando leí el último de los comentarios. Gracias a los lectores por escribirlos. Desde California, Lucy escribió: “If we can all let go of the parts of ourselves that are not loving, it will serve everyone and certainly help ourselves too.O sea: Si todos pudiéramos soltar las partes de nosotros que no son amorosas, serviría a todo el mundo y ciertamente a nosotros también”.  

 
      Esto me hizo recapacitar 
sobre un tema del que siempre tuve deseos de escribir: el efecto 
               sanador
               del amor.


    
     Para los que creen que para Dios todo es posible, y aceptan que Dios es Amor, entonces el Amor divino puede sanarlo todo. Nada hay imposible para el amor. Pero veamos el enfoque médico sobre el tema. Paracelso (1493-1541) dijo: La razón principal para curar es el amor. (The main reason for healing is love). El Dr. Larry Dossey, en su obra Healing Words, cita los estudios hechos por David McClelland, Ph. D, de la Harvard Medical School, quien demostró el poder del amor para hacer el cuerpo más saludable. El procedimiento, basado en experimentos con sus alumnos  graduados, consiste en hacer pensar en dos cosas: 1) los momentos pasados cuando se sintieron amados y cuidados profundamente, y 2) el tiempo cuando ellos amaron a otra persona. Con esta simple técnica el Dr. McClelland pudo cortar resfríos. El amor levanta la barrera inmunológica y evita la enfermedad.   




     Hace poco, al visitar a una amiga que tuvo que pasar por cirugía para cambiar la prótesis de una rodilla, comentó cuánto ayuda a sentirse mejor y recuperase más rápido  en aquellos centros donde el trato del personal médico es más amoroso y considerado. Justamente ésta fue la conclusión de los estudios del Prof. McClelland:



Algunos médicos, enfermeras, trabajadores sociales —todos nosotros— podemos aprender…que siendo amorosos con las personas es realmente bueno para su salud. Y probablemente para nosotros también (Healing Words, 110).  


    
   Con amor ¿es posible curar a distancia usando la oración? McLelland sostiene que, virtualmente, todos los sanadores que utilizan la oración están de acuerdo en que la distancia no es un obstáculo para el poder de la oración. El énfasis es que el poder que hace posible curar a la distancia es el amor. Cita también al prestigioso psicólogo Lawrence LeShan, considerado una autoridad, quien menciona las observaciones de varios sanadores famosos, como Agnes Sanford, quien dijo: “Sólo el amor puede generar el fuego sanador”. La misma escribió: “Cuando oramos de acuerdo con la ley del amor, oramos de acuerdo con la voluntad de Dios.” (When we pray with the law of love, we pray in accordance with the will of God). 


   Otro autor muy conocido, el Dr. Bernie Siegel, en su obra Love, Medicine & Miracles, habla mucho de la relevancia del amor incondicional. Cuando las personas aprenden a aceptarse como individuos completos, amorosos tal como son, devienen capaces de dar desde una fuerza interior. ¿Cuál es la consecuencia de expresar esta fuerza interior?


Uno de los premios inmediatos es un mensaje “vivo” al cuerpo. Estoy convencido de que el amor incondicional es el más poderoso estimulante del sistema inmunológico. Si le digo a los pacientes de elevar los niveles sanguíneos de las inmune globulinas  o los aniquiladores de células T, nadie sabría cómo hacerlo. Pero si yo les enseño a amarse a ellos mismos y a otros plenamente, se producen los mismos cambios automáticamente. La verdad es: el amor sana (181).

One of the immediate rewards is a “live” message to the body. I am convinced that unconditional love is the most powerful known stimulant of the immune system. If I told patients to raise their blood levels of immune globulins or killer T cells, no one would know how. But if I can teach them to love themselves and others fully, the same changes happen automatically. The truth is: love heals (181).  


   Justamente: Love Heals, (El Amor Sana) es el título del libro de Shannon Peck. El mismo es un tratado de cómo utilizar el amor incondicional para sanar todo tipo de problemas físicos, emocionales, y de relaciones. Shannon, a quien  conozco personalmente, tiene larga experiencia en la práctica sanadora del amor. Su texto, que posee el respaldo de gran cantidad de especialistas, es recomendable para aquellos que desean aprender y practicar el amor como gran agente terapeuta de la gracia y la compasión.
 


   La frase final del libro del Dr. Siegel es: “Let us choose love and life”  “Elijamos el amor y la vida”. Esta no es tan sola una buena frase literaria, es una cuestión vital, una determinación profunda. No es tan fácil ni trivial como se cree, es duro amar incondicionalmente, siempre tenemos condiciones. Que si esto, o si aquello, si me gusta o me disgusta. Nada. No hay que pensar. Sólo amar sin condiciones. Lo he visto reflejado en padres, familiares o amigos que concurren a las prisiones a visitar a quienes cometieron faltas graves.


Pese a ello van y le llevan ropa, comida y afecto. 
                             

Llevan una esperanza de redención incondicional. 

 Hay que intentarlo para darse cuenta. Muchas veces el amor demanda decir un NO con firmeza. Pero, cuando lo hemos adoptado, no hay forma mejor de vivir la vida. 


   Es importante para adultos y para los niños. En un mundo donde a los niños se los abruma con regalos innecesarios, muchas veces armas de juguete, sería una gran cosa si los padres y familiares educaran a los niños a ser amorosos y saludables. Saber decirles que los amamos incondicionalmente así como son, y no que los vamos a querer más por pasar el examen con la calificación máxima, o si obtienen el diploma de tal o cual especialidad. Saber explicarles que la vida tiene muchos problemas y no siempre somos exitosos, pero que, pase lo que pase, sean geniales o no, los amaremos sin condiciones, por ser lo que son. 


   Sentirnos amados no tiene precio. Especialmente si nos aman sin juzgarnos, si somos así o asá. No hay mayor bienestar ni felicidad. Entonces, seamos capaces de amar incondicionalmente a todos los seres, por ser como son, sin juzgar. Existe un fenómeno que la mayoría de las personas desconoce: amar incondicionalmente no disminuye el amor en el mundo: lo incrementa
Al incrementar el amor, aumenta la fortaleza del sistema inmunológico de la sociedad y mejora la salud de todos nosotros. Tan importante como saber amar a los demás es saber recibir amor sin condiciones. Recuerdo cómo me costaba recibir algún regalo cuando era joven. Pero al sufrir mi familia un incendio, cuando me ofrecieron ropa para ir a la escuela estuve muy agradecido. A veces tenemos que pasar por duras experiencias para dejar el orgullo de lado y ceder a la generosidad del amor.  


   Es un gozo saber dar con alegría y poder recibir con felicidad y gratitud. Con un poco de sensatez podríamos dejar de agredirnos, evitar la violencia, cambiar al mundo y ser todos más felices. 


   Saber amarse con equilibrio, sin egocentrismo, con seguridad otorga a uno o, una misma, la auto-confianza necesaria para realizar nuestras actividades con responsabilidad y alegría. Es de esta forma que el amor nos rescata de pozos de depresión, debilidades morales y de enfermedades. Este aspecto me ha ayudado mucho en los últimos tiempos para superar problemas de salud. Nos vuelve a llenar de la energía de la vida. Energía que debe transformarse en acciones de buena voluntad



  
El amor puede dar, en un mundo problemático, un propósito para vivir, fuerza para dar consuelo al prójimo y para reafirmar, con la energía que genera, la seguridad de que mañana será mejor que hoy. 

©Pietro Grieco





Un Presente Para Hoy


17 de abril de 2014

DE LA "PEQUEÑA PASCUA" A LA PESACH Y LA GRAN PASCUA


El New York Times del lunes 14 de abril comentaba el triunfo de Bubba Watson, en el torneo de Maestros de Golf celebrado en Augusta, Georgia. Esta es una competencia de perfección en la que participan los mejores jugadores del mundo. El artículo bien escrito por Karen Crouse,  explica cómo fue. Watson solía tener el comportamiento de un chico mal criado. Por ejemplo, el año anterior, al cometer tres errores le echó la culpa al caddy (ayudante). Al final del año, Bubba reunió a los miembros de su círculo íntimo para pedirles que le dijeran cómo ser una mejor persona. Los miembros de su equipo, le sugirieron re-enfocar como él veía su carrera y dejar de considerar al golf como un trabajo. Lo alentaron a comprenderlo como un juego y a alegrarse por lo que había logrado, en vez de lamentarse por sus defectos. Durante el año 2014 su actitud fue fantástica y, para los que trabajaban con él, muy divertido. El triunfo, por segunda vez, de este importante torneo le permitió a Bubba Watson volver a lucir la chaqueta verde, símbolo de un maestro, algo que muy pocos lograron en la historia de este deporte. No hay buen jugador sin el contexto total de una buena persona.

                                       Ahora paso a mi “pequeña pascua”.


  La Pascua hebrea celebra la liberación de la esclavitud en Egipto. La Pascua cristiana celebra la libertad de las condiciones de la materia, vencer la muerte y la resurrección de Jesús. Ambas celebran la libertad de aquello que nos ata, que nos limita, que nos condiciona y condena al fracaso y al sufrimiento. Son celebraciones que varían según las naciones y las culturas, en todo el mundo. En mi caso, celebro mi pequeña pascua cuando puedo lograr la libertad de aquellas actitudes o aspectos del carácter que me hacen irritable o insoportable.


                 Mi pequeña pascua es lograr modificar los conceptos mentales que producen una visión
distorsionada de mis actividades

                 Mi pequeña pascua consiste en dejar de enfocarme en mis defectos, en lo que me irrita, y concentrarme en la gratitud de lo que he logrado y la alegría de realizar la actividad que me toca cada día. 

En conclusión
mi pequeña pascua
es una sucesión de pequeñas
muertes y pequeñas 
resurrecciones. 

Las muertes de los pequeños egos a las resurrecciones del ser espiritual puro.


   La Pesach es la celebración Judaica de un hecho acaecido hace más de tres milenios, mientras que la Pascua cristiana es la celebración de la resurrección de Jesús, que se cree sucedió hace unos dos milenios. La primera celebra lo que se cree un hecho histórico, la segunda un hecho de fe. Dado que la única fuente de ambas pascuas son la Torá y los Evangelios, y no hay registros históricos que validen esos hechos, la aceptación es una cuestión de creencia personal y su interpretación está sujeta a constantes cambios. Estos aspectos (creer o no) hacen a la libertad de conciencia de cada individuo.

   Es útil ver la etimología de los términos. El significado de Pesah, en inglés, “Passover” se refiere a pasar sobre aquellas puertas marcadas con la sangre de un cordero, sin que las plagas entraran en ellas, como señal de la protección divina en Egipto. El significado es debatido hoy en día, pero es el generalmente aceptado de que Dios se saltearía las puertas de los hebreos durante las diez plagas mencionadas en Éxodo. Pero “passover” o “pasar sobre”, también se lo puede aplicar a pasar sobre el Mar Rojo, cuando los israelitas eran perseguidos por el ejército egipcio. Digamos que, de una forma u otra, hace referencia a la intervención divina para proteger a los oprimidos, elevarlos espiritualmente para hacerlos “pasar sobre” grandes obstáculos y lograr la  libertad. Otras traducciones hacen referencia al verbo “pasach” como “él tuvo piedad”. O sea un acto de compasión divina.

  Si futuras investigaciones, en especial de académicos judíos, aportan nuevas evidencias es posible que surjan nuevas interpretaciones. Muchos de los hechos de Éxodo y Deuteronomio han sido cuestionados por lo contradictorio. Primero Jahveh otorga a Moisés los Diez Mandamientos, con el central precepto de “No matarás” (Éxodo) y luego lo contradice, en Deuteronomio, ordenándole a Josué matar a hombres y mujeres, niños y ancianos, en la conquista de Canaán.  Algunos especialistas en Historia se han preguntado: ¿Y qué culpa tenían los inocentes pueblos de Canaán, para ser arrasados sin misericordia? ¿No era Dios el Padre de todos sus hijos? ¿En qué quedaba el sagrado mandato de “No matarás”? Actualmente, se considera que el Deuteronomio fue escrito mucho después del fallecimiento de Moisés. The New Oxford Annotated Bible, informa que fue escrito alrededor del año 700 BCE.

   A su vez, en el caso de Jesús, su resurrección pronto se convirtió en uno de los fundamentos de las creencias de los seguidores de ese nuevo Mesías o Salvador. Si el amor de Dios, pudo  salvar a su hijo amado, llevaba la promesa de salvación para todos los que creyeran en él; incluso evitarles el mal trago de pasar a través de la muerte y poder salir de este estado de conciencia a otra dimensión (el cielo, un multiverse, o como se lo denomine),  a través de la ascensión. En un mundo donde la mayoría vivía en estado de esclavitud, la promesa de ser libres al saber la verdad, era un argumento fenomenal para masas hambrientas de esperanza. Independiente de cuestionamientos académicos, lo concreto es que, sean hechos reales o mitológicos, se han convertido en celebraciones para millones de personas en todo el mundo. 

   El profesor Paul Tillich sostuvo que Jesús  (el Mesías o Cristo), no trajo una nueva religión, él trajo un nuevo ser (ver The New Being). Lo dice refiriéndose a la segunda epístola a Los Corintios: si alguien esta en unión con Cristo es un nuevo ser; el viejo estado ha pasado, existe un nuevo estado de cosas. Por ello concluye que lo que Jesús intentó traer fue un Nuevo Ser, una Nueva Creación, una Nueva Realidad. Por ello fue llamado Cristo, el Mesías que libera de una condición humana de violencia y odio, y conduce a una nueva dimensión de armonía y amor. La propuesta del prof. Tillich es que todos debemos dejar las cosas viejas y abrazar al Nuevo Ser. Esto apoya la celebración de mi pequeña pascua, para renovarnos, crear una nueva realidad e ir erigiendo en nosotros un nuevo ser. 

   Volviendo  a Bubba Watson, su caddy, Scott, dijo que en este año, no tuvo necesidad de aplaudirlo ni darle aliento, pues Bubba supo mantenerse equilibrado en cómo tomar lo bueno y lo malo. Enfatizó que: “Este año fue fantástico en mantener el control de su mente”. Esto ratifica lo que constituye mi pequeña pascua: saber tomar las cosas con equidad, con equilibrio, mantener bajo control nuestra mente.
   Al liberamos de los malos hábitos, de las reacciones contra los que nos rodean, de las pequeñas esclavitudes de nuestra propia mente, podremos celebrar la pequeña  pascua y la grande. La liberación ahora es parte del trabajo individual. Debemos tener autodeterminación para ser responsables de nuestro propio destino. Podemos preguntar, con humildad, a quienes nos rodean, que nos digan qué deberíamos cambiar para ser mejores personas. Lograr una nueva visión, y enfocar nuestras actividades con alegría. Como señaló Jesús, si no somos capaces de hacer pequeñas cosas, ¿cómo haremos grandes cosas?
  
Por ello la celebración de mi pequeña pascua me permite absorber el perfume de las flores, escuchar el canto de los pájaros, dedicarle más atención a mi esposa, escuchar más a mis amigos.   De esta forma espero dejar morir mis pequeños egos y resucitar un poco cada día a la inmensidad de la vida.

©Pietro Grieco


26 de marzo de 2014

CONCLUSIÓN SOBRE EL TIEMPO



Quiero agradecer los comentarios recibidos de Karin, Raúl, Bianca, Liliana y Sherrie, junto con los de su esposo, que enriquecieron los textos acerca del tiempo. Había decidido dejar para más adelante una tercera parte, pero un artículo de National Geographic de este mes me hizo cambiar de idea. Por ello recomiendo leer  Star Eaters, por Michael Finkel, de este mes (Marzo 2014) en National Geographic, que podría traducirse como “Devorador de Estrellas”, refiriéndose a los agujeros negros.

Entre otras cosas Finkel dice: “Usted probablemente escuchó la frase ‘el tiempo es relativo’. Lo que esto significa es que el tiempo no se mueve a la misma velocidad para todo el mundo. El tiempo, como Einstein descubrió, es afectado por la gravedad. Si se colocan relojes sumamente precisos en cada piso de un rascacielos, van a marchar a velocidades diferentes. Los relojes en los pisos bajos —cercanos al centro de la Tierra, donde la gravedad es superior— se moverán a una velocidad más lenta que aquellos en los pisos superiores”. Relojes en los satélites de posicionamiento global (GPS) tienen que regular el tictac de su velocidad, un poco inferior a los que se encuentran sobre la superficie  terrestre. Si no lo hicieran, el GPS no sería preciso”.  Más adelante,  agrega: “Los agujeros negros, con su increíble atracción gravitatoria, son básicamente máquinas de tiempo.” Si una persona viajara en una nave espacial y llegara sumamente cerca del horizonte de eventos, de un agujero negro, sin cruzarlo, por cada minuto que estuviera allí, en la tierra pasarían mil años. Como ya había dicho en los blogs anteriores la gravedad contrae la materia y el tiempo, que depende de ella. Finkel da esta frase concluyente: “La gravedad aplasta al tiempo”. Y, yo agregaría, si se pasa (una nave, planeta o estrella) el horizonte de eventos y se cae en un agujero negro, directamente el tiempo desaparece. Lo que me lleva al convencimiento de que el tiempo no es un ente, una cosa ni una dimensión, pues las cosas que existen  pueden transformarse pero no desaparecer.

Pensar en el tiempo como un ente o cosa, nos viene de los griegos, quienes creían en Cronos, el dios del tiempo. De él nos vienen palabras como “cronología”, “cronológico”, “cronógrafo”,  etc.  Al haber identificado al tiempo con un dios, se generó en la mente colectiva la identificación del tiempo con algo que existe y está allí en algún lado. Pero Cronos era hijo de Urano (cielo) y Gea (la tierra).O sea, desde su inicio el tiempo fue hijo o dependiente  de un sistema de coordenadas de referencia que le daba origen. El tiempo no existe por sí solo.

El tiempo tampoco existe como elemento, no figura en la tabla periódica. Por lo tanto si no es un elemento ¿qué es? Es una relación entre un objeto o sujeto en movimiento respecto a otro plano de referencia o sistema de coordenadas. Si nada se mueve no hay tiempo. Por lo menos a nivel científico nada hay para medir. A nivel filosófico son posibles otros enfoques. El cosmos  no es algo en movimiento sino, desde el Big Bang, un fenómeno del movimiento.

Heráclito, utilizó el río como metáfora del tiempo, una imagen de aquello que siempre corre, que pasa, que requiere movimiento y se renueva. Por ello ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río. Un lago no expresa la idea del tiempo. Un roca tampoco. Desde sus orígenes el tiempo estuvo íntimamente ligado al movimiento y a un sistema de referencia. Aristóteles también sostuvo que el tiempo está relacionado con el movimiento, con el agregado de que puede medirse partiendo de un “antes” a un “después”. No hay tiempo antes del Big Bang, ni más allá del horizonte de eventos de un agujero negro, más allá del cual ni la luz puede escapar de su gravedad. Por ello constituye el límite del tiempo. 
   
Mi conclusión es que 
el tiempo no es una cosa, ni un ente, ni siquiera una dimensión, es una variable del mundo físico que puede ir de cero a un valor sumamente elevado pero que nunca podrá superar la velocidad de la luz del sistema de coordenadas al que está referido.
©Pietro Grieco

21 de febrero de 2014

VIVIR EN EL PODER DEL AHORA O EN EL PODER DE MAÑANA - II Parte

   Como mencioné en el blog anterior, desde hace unas décadas, se puso de moda repetir que hay que morar en el “Ahora”. Esto no es nuevo. Desde la antigüedad, hubo personas que insistieron en que hay que morar en el supuesto único tiempo que existe: el presente, pues el pasado ya se fue y el futuro no llegó. Parece simple y convincente, pero es falso, de igual manera que la tierra es plana y las paralelas nunca se cruzan.  Esta creencia proviene de una observación pesimista, en cuanto a que la
existencia es sufrimiento. 

Por lo tanto, el pasado viene lleno de remordimientos y amarguras, y el futuro —dado que hay que sufrir—, traerá mucha angustia. 


  Pero ¿qué sucede si el pasado trae bellos recuerdos y el futuro promete experiencias plenas de felicidad? 

El argumento carece de validez, especialmente cuando el pasado fue muy bueno y el futuro promete ser aún mejor.

  Vivir ciegamente en el ahora, como quien vive en una burbuja de fantasía, ha sido refutado muchas veces a través de diversos argumentos. 
  Una fábula de Esopo reiterada por La Fontaine y Samaniego, es clara para entender la tontería de pretender vivir clavados en el ahora. La misma se refiere a la cigarra y la hormiga. La cigarra vive ciegamente en el “poder del ahora”. Segura, en el supuesto único tiempo, canta durante el verano. La hormiga, al saber que en el invierno no tendrá el mismo alimento, labora acumulando para el futuro. Cuando finalmente el invierno llega y la cigarra recurre a la hormiga, ésta le niega el alimento, pues si le da no habrá suficiente para las dos. 
                                             
De esta forma la cigarra paga con su vida al morar   tontamente en el ahora.
    El profesor Robert Grudin, en su libro El Tiempo y el Arte de Vivir, sostiene: “La inmediatez física del presente —su insistente, casi prostituida disponibilidad— tiende a oscurecernos su identidad más espiritual, la cual es única y frágil y maldita y condenada a morir. El presente es una princesa condenada, elegante e impresionantemente hermosa quemando el final de su vida con la falsa apariencia de una chica escandalosa. Ella está siempre a nuestra disposición para tomarla, así y todo aceptamos esta invitación demasiado seguido; e incluso aceptándola a menudo raramente comprendemos que no hemos hecho una conquista material sino más bien contactamos con un espíritu soberano, entramos en un dominio de ser cuya luz y poder transfigura todos los otros elementos” (p. 187/8). 



Este es el problema o paradoja del presente: el de transfigurar los otros elementos, cegando la percepción de otros sistemas de coordenadas con sus tiempos propios.

  Sabemos que el cerebro está localizado en el tiempo y el espacio. La mente, en cambio, es “no local” o sea no está limitada al espacio ni al tiempo. Esto explica por qué hay personas que dicen conocer su pasado remoto y hace regresiones, y otras que han tenido visiones de lo que sucederá en el futuro. Más que viajar en la flecha del tiempo, lo que sucede es que la mente abarca todas las dimensiones, y puede situarse en cualquiera de ellas. Muchas  personas cuentan que han visto y vivido el devenir. Hay millones de casos de personas que han tenido experiencias fuera del cuerpo (OBE) y otras que han muerto y han regresado de estas experiencias cercanas a la muerte (NDE). Toda esta actividad mental ocurre mientras el cuerpo continúa donde está.

Andrew Tomas en La Barrera del Tiempo, (Plaza y Janes, Editores) cuyo título en inglés es mucho más interesante: Beyond the Time Barrier, o sea Más Allá de la Barrera del Tiempo, cuenta:
El doctor J. Forbes Winslow, en su libro Las enfermedades oscuras del espíritu, cita un hombre que desde lo alto de un barco cayó al mar y se estuvo ahogando durante dos minutos, antes de que llegara el equipo de salvamento. Sus sensaciones están así consignadas: “De este modo, viajando desde atrás, cada incidente pasado de mi vida parecía fulgurar a través de mi memoria en un orden invertido, no sólo en sus grandes líneas, sino formando un cuadro completo con todos sus detalles; en una palabra, el conjunto de mi existencia parecía colocada ante mí como una especie de vista panorámica.
Unos años atrás, en Moscú, un ingeniero —relación del autor— fue derribado y herido en el Metro. En algunos segundos se sucedieron en su mente, con todos sus detalles, los episodios de su larga existencia.
No distinguía si recorría su vida a una velocidad fabulosa, o si los hechos, desde la infancia hasta el día del accidente, aparecían juntos como en un vasto fresco.
En ambos casos, como en muchos estudios psicológicos sobre los sueños, los hechos, que en las coordenadas de referencia espacio temporal duran años o toda una vida, ante la conciencia no tienen duración y pueden contemplase como un fresco, al unísono, puesto que en la conciencia el tiempo no existe, es un concepto relativo pero nunca un objeto. Por ello cuando nos invitan a algo que no nos interesa, decimos “No tengo tiempo”, pero si es algo que nos agrada en gran manera, vamos, pues previamente decidimos “hacernos el tiempo”. Para lo que nos gusta o consideramos importante, nos “creamos tiempo”.  

  Por ello, a la felicidad se la considera íntimamente ligada a nuestra actitud respecto al tiempo. Las personas felices parecen completas en el presente, alegres,.., en vez de agobiadas por remordimientos del pasado o ansiedad por el devenir. Dan la apariencia de permanencia y consistencia. Robert Gudin sostiene: “Aman experiencias pasadas y el hacer planes; hablan del pasado y del futuro, no como contextos externos, más bien como…, la quieta extensión de su propio ser. Uno casi siente que sus vidas poseen un tipo de eternidad calificada: que pasado y futuro, nacimiento y muerte, se encuentran como en la unión de un círculo (188)”.  La extensión del ser no es a nivel físico sino espiritual. La intención de Grudin es sugerir elevados niveles de percepción e integridad. Por encima de todo estar despiertos, alertas a la verdad de nuestros propios pasados y futuros, así como el presente. Con lo que reitera lo que ya dijera el filósofo romano nacido en Córdoba. La vida no es breve, la hacemos breve cuando no vivimos sabiamente.  

  Las fórmulas de Lorenz (y Einstein) sobre la contracción del tiempo permiten predecir lo que ocurrirá en el futuro de los viajes espaciales. Andrew Tomas da el ejemplo del astronauta (de 25 años) que viaja a la estrella Vega. Al regresar a la tierra en 14 años (según su sistema de coordenadas), ahora tiene 39 años y se encontrará que su esposa (de la misma edad cuando salió de viaje), que ¡tiene 90 años! En grandes distancias y a velocidades cercanas a la luz, como ya habíamos visto el tiempo se contrae y corre mucho más lento. Otra paradoja. Si una persona gana 1000 unidades de dinero por el trabajo de un día de 24 horas, o sea por una rotación de la tierra, pero si viaja como astronauta y da 16 giros alrededor de la tierra, ¿debe cobrar 16000 unidades? Si el proceso de contracción se podría replicar en la tierra (como se hace con la falta de gravedad) ¿la gente podría vivir muchos siglos? A medida que elevamos la conciencia y abrimos posibilidades a la mente tendremos un dominio cada vez mayor del tiempo, hasta que el dios Cronos deje de gobernarnos y comience a ser nuestro servidor.

  Como vimos en el blog anterior Einstein sostuvo y demostró, que “Cada cuerpo de referencia (sistema de coordenadas) tiene su tiempo propio; una indicación de tiempo sólo tiene significado cuando indica el cuerpo de referencia al que se refiere.” En los textos sagrados de la India  y judeo-cristianos el tiempo se lo consideraba relativo. La Biblia dice que: para Dios un día es como mil años, y mil años como un día, (2 Pedro 3,8). O sea que, teológica y metafísicamente, el tiempo no es absoluto. Como seres espirituales o expresiones de un Ser Trascendentes manifestamos esa cualidad de trascender las dimensiones espacio-temporales. Esto sucede naturalmente durante el sueño, en plena meditación o durante estados místicos. Einstein dijo: “La emoción más completa y más bella que podemos experimentar es la sensación de lo místico.

Es la simiente de toda verdadera ciencia” (citado por Andrew Tomas, p. 39). En esos estados es posible percibir toda la realidad y las leyes científicas que la rigen. En mis pocas y breves experiencias de este tipo me fue posible experimentar el universo como un todo y mí ser en armoniosa unidad con ese todo. Aquellos que lo vivieron dicen que es muy bello.

    El ser espiritual, como pura conciencia, no está restringido ni preso en un eterno ahora, es libre, completamente libre como puede concebirlo y puede moverse en todas las dimensiones y en cada caso morará donde siente que es apropiado para cada situación. Muchas circunstancias espaciales son restrictivas, no podemos extender una pared, ni elevar el techo donde vivimos, ni reducir el océano, son dimensiones dadas, pero el tiempo propio podemos determinarlo y utilizarlo a placer: dormir poco o mucho, leer una hora o dos, caminar toda la mañana o la tarde, ir a charlar con amigos o practicar un deporte. El tiempo, bien empleado, brinda libertad y creatividad para recrearnos y recrear el mundo. Aprovechando las lecciones del pasado, y desarrollando la visión de futuro, vivimos el presente con armonía.

  Reitero lo dicho en el blog anterior: El ser espiritual no mora en el pasado, el presente ni el futuro, mora en la intemporalidad de la conciencia, la cual, como fundamento último del ser, es puro espíritu. Posee la libertad de situarse donde desee. Las dimensiones espacio temporales definen coordenadas específicas al movimiento del cuerpo y al cerebro, pero no se circunscriben a la conciencia y a la mente. Por el contrario es la conciencia que abarca las dimensiones espacio-temporales y hace que la mente se mueva y sitúe en las coordenadas que elige. Es durante los estados místicos cuando la visión de la conciencia abarca con claridad todas las dimensiones y la mente las recorre y razona con ellas.
  
  Así como la teoría de la relatividad nos liberó del tiempo newtoniano absoluto (igual en todas partes) la concepción espiritual nos libera de la esclavitud del tiempo sujeto a coordenadas espaciales, y nos abre la posibilidad de vivir un día como mil años y mil años como un día. 
©Pietro Grieco


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