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11 de octubre de 2018

LAS DOS MENTES


      LAS DOS MENTES
            Pietro Grieco


Una historia Cherokee cuenta que todos los humanos nacemos con dos mentes. Claro que esto no tiene mucho que ver con las teorías psicológicas de la mente emocional y le mente racional, ni con el lóbulo derecho y el izquierdo. Tampoco se relaciona con el cerebro reptiliano (reactivo y veloz); el emocional (maternal y afectivo); y el racional ( pensante, lógico y más lento que los anteriores). La ciencia nos provee de teorías, para entender y relacionarnos con el mundo material, nada sobre la vida espiritual.
Justamente un concepto de los indios Cherokees provee una visión distinta e interesante.

 Esta historia la relata Forrest Carter:
"En una oportunidad, como niña curiosa, visitando sus abuelos, realizó diversos descubrimienteos. Poseía un lugar secreto desde donde observaba qué sucedía en el ambiente. Un día vio venir a su abuela y no se hizo ver, pero al no poder mantener su secreto se lo confesó a su abuela. A veces tomaba riesgos, pero los Cherokees nunca retan a los niños. Su abuela le dijo que ella también tenía un lugar secreto, su abuelo también y creía que todos los indios poseen uno.  Esto la tranquilizó. Ese “lugar secreto”, le dijo su abuela, es necesario. También le dijo que todos nacen con dos mentes. “Una de las mentes tiene que ver con todas las necesidades de la vida del cuerpo. Como conseguir abrigo, comida y cosas por el estilo.” Luego le dijo que esa mente es para aparearse y tener niños, y para seguir adelante en la vida. “Pero, le dijo, tenemos otra mente que no tiene nada que ver con tales cosas. Ella le dijo que era la mente espíritu.”  
A continuación le explicó que “si se utiiza la mente para la vida del cuerpo para pensar en forma vil o egosista, como beneficiarse de ellos, o  si se hiere a otros  entonces uno reduce la mente-espíritu a un tamaño no mayor de una nuez.” Parecería que esto no tiene relevancia, pero he aquí como la ampliación de la explicación da otra visión. “Cuando el cuerpo muere, la mente del cuerpo muere con él, y si esa es la forma en que has pensado toda la vida, allí es donde te encuentras con tu espíritu encerrada  en la nuez, dado que la mente espíritu es la único que vive cuando todo lo demás muere.” Al nacer se nace con la mente-espíritu del tamaño de una nuez, que no posee comprensión práctica de nada. La misma puede reducirse al tamaño de una arveja y puede desaparecer en el caso de que la mente-cuerpo toma el control de todo. En ese caso le dijo: “tú pierdes tu espíritu completamente.”  Esa es la forma en que te transformas en una persona muerta.
“Es fácil identificar a la gente muerta”, le explicó su abuela. “Cuando ellos miran a una mujer, lo único que ven es suciedad; cuando miran a otra gente lo único que ven es maldad; cuando miran a un árbol, lo único que ven es madera para su beneficio; nunca ven belleza. Esa es la gente muerta caminando a nuestro alrededor.
La explicación de la abuela, es consistente con el conocimiento científico de que todo órgano que no se utiliza se pierde. (Sabemos que peces que quedan encerrado en cuevas marinas subterraneas pierden los ojos.) Pero al mismo tiempo hay órganos que se pueden desarrollar con su uso. De esta forma le aclaró que la mente-espíritu es como cualquier otro músculo. A medida que se lo utiliza deviene más fuerte. La forma en que se puede fortalecer es utiizándolo para comprender, para discernir, pero ello no es posible mientras la persona es avara o, desea cosas por el estilo con la mente cuerpo. Elevando su conciencia y esforzándose en discernir más y mas, la mente espíritu cada vez se hace más grande.
Es natural, aclaró, que la comprensión y el amor son la misma cosa. Excepto para los que, muchas  veces, van para atrás pretendiendo que aman las cosas cuando no las comprenden. Lo cual no es posible. Ese fue un momento de revelación para Forrest Carter. Decidió comprender en forma práctica a cada persona. Pues no deseaba terminar con una mente-espíritu del tamaño de una nuez. Se entusiamsó con el comentario de la abuela sobre la mente-espíritu que puede llegar a ser tan grande y poderosa, que eventualmente llegaría a conocer todo sobre  las vidas pasadas de su cuerpo y poder llegar a un cuerpo sin muerte para nada.
Esto podía observarlo desde su lugar secreto durante la primavera cuando todo nace, incluso una idea, hay algo de apuro, agitación y aspaviento. Este era un conocimiento que los Cherokees poseían de largo tiempo. Por Por ejemplo, ella podría conocer el espíritu del árbol de su lugar secreto. No como el espíritu humano, pero un espíritu de árbol. Le contó que su padre le había contado todo. Su abuelo llamado Brown Howk, poseía un profundo discernimiento. Él podía sentir el pensamiento de los árboles. Le relató la abuela que cuando era pequeña, su padre estaba preocupado porque los robles blancos en la montaña cercanos a ellos estaban excitados y asustados. Su padre pasaba mucho tiempo entre los robles. Poseían mucha belleza, eran altos y rectos. No eran egoístas dejaban espacio para arbustos, nogales, castaños y áboles frutales para alimentar a los animales salvajes. Al no ser egoístas les otorgaba un gran esrpíritu y su espíritu era poderoso. Su abuela le contó que su padre llegó a estar tan preocupado que iba a caminar entre ellos de noche, pues percibía que algo estaba mal.


Una mañana, cuando el sol apareció sobre el horizonte, Brown Hawk vio a leñadores yendo hacía los robles blancos. Los iban marcando para ver cómo cortarlos a todos. Cuando los leñadores se fueron, contó que los robles blancos comenzaron a llorar. Él no pudo dormir. Al día siguiente observó a los hombres de la maderera construir una ruta, para llegar con sus carretas sobre la montaña, para transportar la madera. Brown Hawk habló con el resto de la tribu y durante la noche cavaron zanjas en el camino. Hasta las mujeres y los niños colaboraron. Al día siguiente los madereros reconstruyeron el camino; y por la noche nuevamente los Cherokees cavaron zanjas en otras partes, esto fue agotador. Claro los leñadores no podían vigilar todo el camino. 

Un día un gran roble blanco cayó sobre una carreta, la aplastó y mató dos mulas. Ese roble estaba completamente sano. Los leñadores decidieron abandonar el trabajo y se fueron.




La lluvia de primavera llegó y los leñadores nunca volvieron. Ese gran roble no tenía ninguna razón para caerse.
Los Cherokees, con la luna llena, decidieron celebrar cantaron y bailaron. Los robles blancos cantaron y juntos tocaron sus ramas y tocaron a los Cherokees. Su abuela le contó que cantaron un canto de muerte por el gran roble blanco quien dio su vida para salvar a los otros. El sentimiento era tan fuerte que casi la sacó de la montaña.



Forrest comprendió porque solamente utilizaban los troncos caídos para el fuego. Comprendió la vida la la foresta y de la montaña.

Su abuela le contó que su padre poseía tal discernimiento que ella supo que sería fuerte… con esa comprensión él sabría sobre su próxima vida. 


Pronto ella sería fuerte también, entonces ella también lo discernitía, y sus espíritus lo sabrían. "



Esta historia me hizo meditar sobre lo emprobrecido que ha quedado el mundo con la aparición de todos los medios de comunicación y su bombardeo de noticias, entretenimientos y aparentes diversiones. Nos han agobiado los sentidos. Nos han hecho insensibles. Hemos perdido la capacidad de escuchar a la naturaleza, de conocerla intimamente, de comprenderla y llorar con ella si es necesario. Hemos perdido nuestro lugar secreto donde mantener nuestros diálogos interiores y desde el cual observar al mundo. La gran mayoría de la humanidad ha perdido su mente-espíritu. En gran medida el mundo es un mundo lleno de muertos vivientes. El bombardeo de los medios de comunicación, nos ha transformado en zombies. Sí, en esos seres vivos de cuerpo, pero muertos mentalmente. Como los reflejara la antropologa Zora Neale Hurston en sus clásicos estudios sobre el voodoo (Mules And Mens, and Tell My Horse). Hablamos, repetimos y contamos en el suberraneo, las oficinas y los cafés lo que nos dicen los medios de comunicación. Hemos perdido no solo el discernimiento de la realidad, sino que nos han colonizado las mentes y somos lo que nunca pensamos ser. 

Debemos recuperar nuestra mente-espíritu de otra forma moriremos como mueren las nubes, las olas, los árboles y las piedras. Debemos recuperar nuestro lugar secreto, recuperar nuestra conciencia espiritual. Los rishis, los yoguis, los profetas, los maestros, nos lo han dicho de diversas formas. Hemos perdido la mente de Khrishna, de Buda, de Cristo: la unidad de nuestro ser con el Ser Total, el perfeto y armonioso omnisapiente. Volver a escuchar, no el parloteo del mundo, sino oír en el lugar secreto nuestra conciencia iluminada. Discernir la totalidad de nuestra vida y el universo. 

Forrest Carter, Stories of the Spirit, Stories of the Heart, hermosas parabolas del Sendero Espiritual alrededor del mundo, editado por Chrisitna Feldman y Jack Kornfield (Harper San Francisco, Harper Collins Publishers, New York, N.Y. 1991). 

31 de octubre de 2013

EL CAMINO DE SANTIAGO, un millón de años atrás

        Desde el Pirineo francés se baja a España, a través de altas montañas, majestuosos paisajes, bosques, ríos, bellas quebradas. A los pocos kilómetros en suelo español se ven las señales del Camino de Santiago. Algunos peregrinos, antes de cruzar la frontera, aprovechan para visitar Lourdes. La señal principal representa un conjunto de líneas amarillas, de rayos convergentes en un punto. Hace pensar en los infinitos senderos que de Europa y el sur de España van a Santiago de Compostela, en el noroeste de la península Ibérica, casi sobre el Atlántico. A los peregrinos se les reconoce de inmediato. No visten de turistas, visten de peregrinos: zapatos firmes, ropa rústica, algún sombrero, capa para la lluvia (que nunca falta), mochila sobre la espalda y una vara.

El andar del peregrino es particular. Distinto. Camina firme pero sin apuro, sabe que el camino es extenso. A lo largo de los senderos hay gran cantidad de posadas que, con poco dinero, permiten dormir en dormitorios comunes. Los más adinerados pueden utilizar todo tipo de hoteles. Muchos de ellos o ellas, si entran por Biarritz a San Sebastián, y continúan por los caminos o rutas sobre el mar Cantábrico, van visitando, además de Donostia-San Sebastián, Bilbao, Santander, Torrelavega, Gijón, Oviedo, etc. O sea combinan la peregrinación con el turismo. Lo que hace más atractivo el viaje. Aunque al peregrino auténtico no le interesan tanto las novedades y los paisajes sino la meta, el destino. Arde por saber qué le será revelado o si, solamente, será llegar a otro lugar.

Según las rutas, el recorrido puede ser de unos 670 a 800 km. El tiempo estimado, si se hacen unos 25Km diarios, puede completarse en un mes. Un poco más si se enfrentan inconvenientes: pies hinchados, necesidad de descanso, lluvias intensas, agotamiento, etc. Los españoles se lo toman con más filosofía, como ellos ya están allí, la gran mayoría toma una semana por año. En unos cuatro años cubren el recorrido. Y su promesa personal queda cumplida. No posee el carácter sagrado o místico que puede adquirir para algún visitante extranjero, especialmente lejano. Para ellos es cumplir un ritual y lograr una meta. Punto. Los españoles han dejado de ser religiosos. Pero paran varias semanas anualmente por fiestas religiosas, pues todas esas celebraciones las han transformado en eso: ¡fiestas! Y para los españoles cualquier razón es buena para festejar, con mucho ruido, desfiles, bandas de música y fuegos artificiales. Es una oportunidad para lucir sus trajes típicos, y saborear, claro, sabrosas comidas, acompañadas de excelentes vinos y, en algunas zonas, la sidra.

Por la mágica ciudad de Burgos pasa uno de los tantos Caminos de Santiago. Allí hallé al costado de la catedral, que guarda los restos de Ruiz Díaz de Vivar, el famoso Cid Campeador, la señal que se ve por caminos, rutas y ahora autovías, desde Francia a Santiago de Compostela.  En este caso estaba grabada en una placa de mármol rosa. Pero el descubrimiento más sorprendente, que ignoraba es que muy cerca se hallaron restos humanos de casi ¡un millón de años!

A pocos kilómetros de Burgos se encuentra la Sierra de Atapuerca, donde unas décadas atrás se descubrieron los restos humanos más antiguos de Europa. Restos óseos que, luego de vencer el escepticismo inicial, aportaron una nueva visión y cambiaron muchos conceptos sobre homínidos en el continente. Ya no hablamos de veinte o treinta mil años como nos informaban  los libros de historia sobre las pinturas de cuevas pintadas, estamos hablando de un millón de años. Desde principios del siglo veinte se conoce que en dicha zona vivieron homínidos en gran cantidad de cuevas, pero en 1997 se descubrió en esta área arqueológica lo que se dio en llamar “El Chico de la Gran Dolina”, el cráneo de un niño de unos diez años, cuya formación facial sería muy semejante a la de un niño actual. Esto difiere de “El Chico de Turkana”, y otros hallazgos en África, de 1,6 millón de años, pues los dientes como el volumen craneano (1000 cm cúbicos) son muy modernos, por lo que el Homo Antecessor de Atapuerca, del que forma parte el Chico de la Gran Dolina, presenta muchos interrogantes que los antropólogos tratan de responder. 

Este hallazgo nos dice que, hace ya un millón de años, hubo seres humanos habitando la zona. También se cree que allí se forjó la primera herramienta europea: una piedra tallada. La pregunta que surge es qué tipo de creencias poseían, cómo enfrentaban la enfermedad, la vida y la muerte. Estos individuos no poseían espejos, pero veían a diario su imagen en la superficie del río, que al tocarla desaparecía. ¿Qué pensaban ante la visión de lo aparente y lo real? Su vida diaria estaba urgida por la búsqueda de alimentos, una constante presión ante la posible agresión de otros animales, (osos, tigres, etc.) e incluso de otras tribus. Pero su existencia nos abre los ojos a una nueva: la visión del mundo y del propio ser interior, que proviene de más de un millón de años. Recordemos que la Biblia Hebrea (y aceptada por los cristianos) sitúa la creación del mundo en el año 3761 BCE o sea 5774 años atrás (The Oxford Companion to the bible). No sabemos qué conceptos espirituales sostenían. Pero la conciencia colectiva de la humanidad es extensa tanto en el tiempo como en el espacio. En un millón de años se aprenden y practican muchas costumbres, actitudes, rituales y ceremonias. Muchas se van renovando, otras se abandonan.  

Mientras meditaba sobre la conclusión de este breve texto, nuevamente fui sorprendido por la CNN y otros medios que  anunciaban el hallazgo de un cráneo (cráneo Nro 5) de un homínido con una edad entre 1.600.000 a 1.800.000 años, en Dmanisi, en la Rep. De Georgia. Esto conmocionó el campo científico y alteró mi conclusión. Todas las teorías antropológicas fueron sacudidas. Provisionalmente surge la hipótesis de una sola línea evolutiva desde África a Europa y al resto del planeta. Durante dos millones de años, los homínidos progresaron lentamente y no demasiado. Su forma de vida: habitación, vestimenta y alimentación, eran diferentes. Externamente hubo cambios, y en las técnicas avances, notables en los últimos dos siglos, pero la problemática de fondo sigue siendo la misma. ¿Por qué estamos en esta dimensión tempo-espacial?

Estudios antropológicos de Claude Lévi-Strauss y Lucein Lévy-Bruhl manifiestan que la mentalidad del individuo primitivo difiere de la nuestra por ser el elemento mítico más importante. La experiencia de los humanos primitivos era más mística y menos lógico-científica. Utilizaban más el lóbulo derecho relacionado con la intuición, lo imaginativo, lo metafórico. Es el que hoy utilizan los inventores, los artistas, los creadores. Esta forma de pensar fue desplazada en occidente por el pensamiento científico del lóbulo izquierdo. Utilizado por ingenieros, matemáticos y científicos. Ambos autores sostienen que, bajo la superficie de aparentes diferencias, la matriz de los conflictos a resolver es la misma. Reconocen que el aspecto mítico es más observable en los pueblos primitivos, pero, incluso hoy, se halla presente en todas las mentes.

La mente, entre la información de los sentidos, en especial los ojos, y lo que hace la mano, forma con la información interna de la conciencia, una imagen virtual compuesta del mundo que hace que no sea necesario experimentar la realidad para actuar. El individuo primitivo no necesitaba arrojarse a un abismo para experimentar dolor o sufrimiento, como no es necesario hoy día estrellarse con un auto para saber las consecuencias y verificar el dolor. Por otro lado tenían una agudeza perceptiva mayor del medio ambiente. El olfato y la audición eran muy importantes dado que muchos animales no se dejaban ver. Por lo tanto la percepción indirecta era prioritaria. 


La intuición, revelaciones a través de los sueños, la captación de la realidad (en forma de peligros inminentes), eran comunes. Muchos de esos aspectos los hemos adormecidos. 


Los problemas espirituales por más de un millón y medio de años son los mismos: discernir el propósito del nacimiento, agresión, enfermedad, el abandono, la violencia, el sufrimiento, la muerte. Desde más de dos millones de años cuando los primeros humanos salieron de África, lo que estuvieron haciendo fue peregrinar hacía lo desconocido, hasta cubrir cada rincón del planeta. Pronto esta búsqueda nos lanzará al resto del sistema solar y en el futuro a todo el universo. Por millones de años los humanos necesitaron peregrinar. Pero ya no queda lugar para peregrinar. Ya volvemos, en un constante retorno, donde estuvimos. Sin duda se descubrirán cómo son ciertas cosas. Pero el por qué estamos en este universo no se nos revelará conociendo lugares más remotos. La respuesta al por qué debemos buscarla en otra parte: ¡en nuestro propio ser!

Este peregrinar metafórico en busca de sentido por un camino u otro del planeta, ¿tiene sentido? Creo que ha llegado la hora de ir hacia adentro, hacía lo profundo de la conciencia colectiva. No podemos peregrinar como un escape de nosotros mismos. Ni podemos adorar, cuando no sabemos quiénes somos. Debemos aquietarnos y mediante contemplaciones, meditaciones y la elevación de la mente alcanzar el núcleo, el centro desconocido del ser.


Este texto comenzó como una experiencia sobre el Camino de Santiago, terminó indagando sobre el origen del hombre y, en pocos días, nuevos descubrimientos hicieron girar el enfoque. Este movimiento zigzagueante no es un error, es la dinámica del mundo en que vivimos. Los descubrimientos como los cambios son tan rápidos e intensos que ni nos damos cuenta. Estar cada día centrados es fundamental para no alienarnos. Debemos mantener la mente abierta y flexible, con un corazón generoso y compasivo, siempre sostenidos por una conciencia en paz e iluminada. Nuestro futuro depende de ello.


©Pietro Grieco


27 de septiembre de 2013

NOTICIAS SOBRE el principio y fin de la vida


Unos días atrás, leí dos informes —de distintas fuentes— acerca de la vida. Uno sobre la vida llegando del espacio, y la otra acerca del fin de la vida en la tierra. Ambos desafiantes.

1.     La Vida llega del cosmos

Los hallazgos de los investigadores de la Universidad de Sheffield y la Buckingham University todavía son objeto de controversias. Ellos sostienen que descubrieron organismos microscópicos viviendo en la estratósfera (unos 24 km sobre el planeta), y que no hay evidencia de que los mismos hayan podido subir desde la tierra. Su conclusión es que llegaron desde el espacio. ¿Cómo? Los cometas y los meteoritos pueden traerlos desde el espacio interestelar. La vida y criaturas llegando del espacio ha sido una especulación de largo tiempo. Pero este hallazgo es la primera vez que científicos sostienen que hallaron evidencia de ello. Las implicancias (en caso de ser confirmadas) son enormes. Prácticamente todos los “textos sagrados”  sosteniendo que la vida fue creada en la tierra por un súper-ser (o Dios), recibiría un impacto tremendo. A su vez la credibilidad de todas 
las instituciones que se basan en dichos textos sufriría un terremoto devastador.

2.     El fin de la vida en la tierra

La otra noticia vino de la Universidad de East Anglia. Allí, unos científicos, decidieron estimar cuando nuestro planeta concluiría su vida útil. Debido a la aproximación al sol, todo tipo de vida desaparecerá, dado que el agua se evaporará, y sin agua la vida se extinguiría. ¿Cuándo se estima que sucederá? Entre los 1750 a 3250 millones de años. Un extenso tiempo por delante, considerando que no sabemos exactamente qué sucederá en las próximas décadas. No obstante, la idea que la tierra eterna, creada por un ser eterno, tiene un fin, también es un golpe para aquellos textos con conceptos erróneos.

Aquí estamos, con la promisoria posibilidad de vida ilimitada llenando el universo y la lúgubre noticia del fin de la vida en la tierra. El único planeta que —hasta ahora—  los humanos pueden habitar. Gran cantidad de científicos han manifestado que es una imposibilidad matemática que la vida exista solamente en nuestro planeta, cuando hay millones de ellos en condiciones similares. Nos estamos aproximando a su confirmación.

3.     La perspectiva espiritual

Espiritualmente todo lo que percibimos es una manifestación originada en el  Principio de la Existencia: la Vida. Una cosa son las apariencias y otra la realidad detrás de ellas.  No podemos confundir la vida con algunas manifestaciones de la misma: algas, gérmenes, bacteria, o grandes animales y los humanos. Incluso la definición más común de la vida como: un organismo complejo con la capacidad de utilizar energía por la auto-mantención, no es la vida en sí, sino una manifestación de la vida. De igual manera que no confundimos algunos programas operativos de computadores con la meta-teoría cibernética, (que les dio origen). Discernimos la vida como una unidad y todas sus manifestaciones como partes que evolucionan de una indisoluble todo. En este sentido todo el universo expresa vida, y paradójicamente cumple con la definición de un organismo con la capacidad de usar energía para su auto-sostenimiento. El cosmos reboza de vida, pues la Vida con mayúscula es el origen.

Metafísicamente la única sustancia que puede definir la vida es el espíritu. La Chandogya Upanishad, cuenta del hombre que ordena a su hijo traer el fruto de un árbol, y le hace partir el fruto, luego le pregunta qué ve, y el hijo responde: “Varias  semillas”; a continuación el padre le ordena partir una semilla, y le pregunta qué ve, y el hijo responde: “Nada”. Entonces el padre le dice: “Hijo, de esa esencia que tú no ves, viene ese gran árbol que tú ves”. Científicamente, por ahora, nos hallamos en el mismo punto: vemos lo que aparece ante los sentidos, no vemos la esencia de la vida. Por ello ha sido imposible definir la vida en términos materiales. Se ha descubierto el código genético, pero no es la vida, es una conjunto de instrucciones de cómo se desenvuelve una manifestación específica de la vida. El código genético es otra manifestación de la unidad del espíritu organizándose a sí mismo. Por ello algunos físicos notables han dicho que el universo semeja más una mente que una máquina. 

La perspectiva espiritual nos revela la vida como sustancia inmaterial, infinita y eterna y todo lo que percibimos es su manifestación. 

©Pietro Grieco

9 de abril de 2013

MEDITACION y Respiración

 Meditación y Respiración



Para meditar los manuales tradicionales consideran dos aspectos previos: 
                   a) el lugar y 
                   b) la preparación individual. 
Antiguamente algunos individuos se apartaban de la sociedad y se retiraban al desierto, a las montañas o a los bosques. De esa forma creían evitar los problemas mundanos y obtener la tranquilidad  para meditar —por largas horas como una flor de loto— todos los días. Muchos maestros enseñan que este es el camino. Esto es un mito. Pues vayan donde vayan las personas llevan su problema a cuestas: su propia mente. Cualquier persona que esté quince minutos sentada sabe que tiene que moverse, tiene sed o precisa satisfacer necesidades imperiosas. Claro, con cojines, apoya-brazos y otras ayudas, puede una persona quedarse quieta más tiempo ¿una hora, dos horas, tres? Pero finalmente —aun entumecida— tiene que moverse. La creencia de que una persona para meditar tiene que convertirse en una piedra es una tontería. Lo que es verdad, es que para meditar hay que aprender a conquistar un silencio interior. Estar en paz. Meditar es no pensar.




Meditar es serenar la máquina infernal: la mente. Mi experiencia es que podemos meditar muy bien sentados en el suelo, en una silla con la espalda recta, haciendo caminatas de meditación, e incluso, acostados. Algunas de mis mejores meditaciones —posiblemente por la misma dificultad—, han sido estando parado. Si para logar paz tenemos que estar en un monasterio, entre apartadas montañas, ¿qué hacemos cuando estamos volando entre nubes y nuestro avión es zarandeado de lo lindo? ¿Nos ponemos a llorar? ¡De ninguna manera! Ese es el mejor momento para meditar y calmar nuestra mente y también la circunstancia. Meditar sobre el principio de la armonía, que operar universalmente y manifiesta su poder, siempre es de gran utilidad. La homeostasis, el conjunto de fenómenos que se auto-regulan para mantener el equilibrio, también se produce allí. Notros somos parte activa del universo.  Jesús lo demostró cuando los discípulos pensaban que la barca en la que navegaban se hundía; él calmó el viento y las olas. La armonía y el equilibrio están siempre disponibles, debemos saber activarlos.

El lugar no siempre lo podemos escoger. Debemos meditar donde podemos y cómo podemos, lo mismo sucede con la oración. Oramos al despertar o al ir a dormir, pero también lo hacemos cada vez que sentimos necesidad.

La preparación individual se refiere a qué hacer con el cuerpo y en especial los ojos. Con el cuerpo no hay que hacer nada, dejarlo en paz y relajarse. Con los ojos es posible cerrarlos o mantenerlos ligeramente abiertos. Algunos tratan de orientar la mirada al ojo de la mente que sitúan en la frente. Para algunos puede ser conveniente, pero no es muy relevante. Lo mismo qué hacer con las manos. Es posible colocarlas con la palmas abiertas al cielo, sobre las rodillas, o a la altura de la ingle; o cerradas y hacia abajo sobre las rodillas. Algunos adoptan incluso la unión del índice con el pulgar. A quien le beneficie que lo haga, quien no, que se sienta libre.

La parte que sí es relevante es la respiración. Lo he comprobado en una cinta de correr que mide el ritmo cardíaco. Si, por ejemplo estaba con un ritmo de 120 con la agitación normal, al comenzar a practicar la respiración de la meditación reducía el ritmo a menos de 100. En cambio si el ritmo era de 100 lo reducía digamos a 88. Estos son datos indicativos, no siempre sucedía lo mismo. Pero me pareció maravilloso que, con la respiración se puede serenar el ritmo cardíaco y con ello, la agitación de la mente. Se dice que algunos yoguis llegan incluso a detener el corazón.

La respiración simple es de dos pasos, inspirar y espirar. Se puede hacer con un ritmo de cuatro segundos cada paso. La respiración natural es lo que hacemos desde nacer sin pensar. El punto importante es la coherencia entre el ritmo de la actividad y el ritmo respiratorio. La falta de coherencia es lo que produce el agotamiento.

La respiración más adecuada es de cuatro pasos: Inspirar, sostener el aire, espirar, y mantenernos sin respirar. Es posible comenzar con un ritmo de cuatro segundos cada paso. Luego ampliar a seis, más adelante a diez y los muy, muy avanzados pueden pasar a veinte. No interesan los números lo que interesa es la calidad armoniosa del proceso. En esto no importa el destino, no hay que llegar a ningún lado, lo importante es el gozo en el hacer.

Algo que ayuda es realizar alguna afirmación positiva y  bella, con cada fase o paso de la respiración; la estética es importante en la meditación. Veamos un ejemplo concreto:
1.     Inspirar: Afirmar mentalmente: “Me lleno de energía, el Espíritu me renueva”.
2.     Sostener el aire: Afirmar: “Llevo alegría a cada célula de mi cuerpo.”
3.     Espirar: Afirmar: “Exhalo felicidad y compasión al mundo.”
4.     Sostener la respiración (no respirar): Afirmar: “Me gobierna la armonía.”

Recomenzar el proceso y hacerlo por cinco minutos como mínimo hasta que el ritmo cardíaco y la actividad mental se calmen. El procedimiento combinado contando los segundos puede ser un poco complicado para algunos, por ello sabiendo los conceptos, se simplifica el procedimiento relacionando mentalmente un solo concepto con cada fase. De esta forma:
1.     Inspirar: Energía
2.     Sostener: Alegría
3.     Espirar: Felicidad
4.     Sostener: Armonía

Reconozco mi gratitud a distintas fuentes: hinduismo, budismo clásico y tibetano y al budismo zen. Para casos de apremio, como un accidente o una catástrofe, hay un procedimiento simple de transformación que da Thich Nhat Hanh: Inspirar: Mentalmente repetir: Respiro y calmo mi cuerpo. Exhalar y repetir: “Mi ser sonríe”. Habitar este momento presente, es un momento maravilloso. Un momento de transformación. Hacerlo hasta que el rostro sea una sonrisa y todo el cuerpo sea una alegría.

Con la mente serena y, establecido el ritmo respiratorio se puede comenzar con la meditación propiamente dicha. Más adelante veremos los diversos tipos de meditación.

Que la jornada sea armoniosa y bendita con amor hacia todo el universo. 


©Pietro Grieco

4 de abril de 2013

LOGROS de la meditación

En la etapa final de la meditación es cuando se logra la integración de todas las verdades, donde se supera la dualidad, pues la conciencia se funde con el objeto de la meditación.

En el más elevado Samadhi desaparecen las ideas y los pensamientos de la mente, la conciencia humana alcanza un señorío sobre la realidad en la cual sólo lo divino se manifiesta en paz y total armonía.

Este es el objetivo, el florecer de nuestra meditación diaria.




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Un momento de pura conciencia (pure mindfulness), es una hermosura. Es un hecho único. Se produce cuando la conciencia abraza toda la belleza del universo sin esfuerzo. Es un estado de gracia.

©Pietro Grieco

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