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31 de diciembre de 2013

GRACIAS

      

    Gracias queridos lectores por seguir estos textos y enviarme vuestros comentarios. Debo confesarles que tuve mis dudas para comenzar esta forma de comunicación. Muchos amigos me insistieron en usar las redes sociales para difundir espiritualidad y hacer conocer mis escritos. Resistí por años. Finalmente, El Blog comenzó con unos pocos seguidores que fueron incrementándose hasta llegar a centenares y centenares que lo leen y me hacen saber sus inquietudes y enfoques. Muchas gracias a todos y en especial a Bianca por su persistente y amoroso apoyo.

     
    Para el año próximo ya tengo programado algunas conferencias, la aparición de un nuevo libro y retiros. Uno que ha despertado mi ilusión es el Retiro que están organizando para fines de octubre de 2014, en la Patagonia andina, cerca de El Bolsón. El tema: EL AMOR.  ¿No es increíble que en las escuelas y universidades del mundo se educa  para ser exitosos en una profesión pero no cómo ser exitosos en el amor? Eso explica por qué habiendo tanta gente exitosa se siente desdichada por carecer de amor. El amor sana nuestra alma, restaura las heridas y fortalece nuestro ser. Amar nos enaltece, emociona y permite logros imposibles.

                                                              

Retiro sobre El AMOR

Un retiro para aprender lo más difícil de la vida:

amar incondicionalmente y ser amado incondicionalmente.


    
     Las personas creen amarse. Pero la práctica psicológica nos informa que por las ambiciones, deseo de éxito y frustraciones, en la cultura hedonista y narcisista de occidente es muy habitual, detestarnos, incluso odiarnos, en vez de amarnos incondicionalmente.

      
      Esta falta de amor hacia nosotros mismos hace que en vez de buscar la felicidad se la sustituya por la satisfacción inmediata de deseos. Y, como sabemos, satisfacer deseos, como único objetivo, es la fuente de todos los problemas morales, mentales y físicos de la humanidad. Es triste pensar que se puede llegar al fin de una vida sin haber amado ni ser amado por no haberlo aprendido.

     
     No se puede amar si no se sabe cómo. Esto fue lo que llevó al Prof. Leo Buscaglia a proponer un curso en la Universidad de California, Los Ángeles. Resistido por las autoridades, pronto se convirtió en un éxito notable, pues a los jóvenes se les enseña geografía, física, psicología, matemáticas, literatura, el uso de armas, sexología, pero no se les enseña a amar. Aprender a amar correctamente puede transformar nuestras vidas y de aquellos que nos rodean. La paradoja de este mundo es que millones de personas logran todo lo que desean menos tener amor.

      
      Cuando amamos  muchas veces lo hacemos con exclusividad, con egoísmo y narcisismo confundiendo satisfacción física en vez del bienestar propio y de nuestro prójimo.





Amar demanda aprendizaje y práctica. 

      Por ello en el retiro se harán ejercicios específicos que nos liberen de mandatos familiares y sociales equivocados, para desarrollar nuestra capacidad de amar con libertad, sin ataduras ni posesividad que bendiga a nuestro ser y nos relacione con los demás en forma sana, armoniosa y alegre. Y sin duda nuestra elevación espiritual nos 
abrirá el corazón para ser amados y a amar incondicionalmente.




   El año próximo promete muchas bendiciones. Mi  deseo para todos:



¡UN   FELIZ   y   GOZOSO  AÑO  NUEVO  PLENO  de  AMOR!




©Pietro Grieco

23 de diciembre de 2013

EL SECRETO DE MANDELA

    ¿Cómo pudo un individuo condenado a muerte por subversivo salir de la cárcel luego de 27 años, con una sonrisa, ser respetado por sus enemigos, llegar a la presidencia de su país, eliminar la barrera de discriminación entre razas (Apartheid), lograr la integración de todas las etnias y la admiración del mundo entero? Parece imposible, pero Mandela lo hizo. Fue presidente por un período y se convirtió en el estadista más amado del mundo. Fue conmovedor ver en sus funerales a personas de todos los continentes expresar veneración por este hombre, que en vida se había convertido en un mito de integridad y sabiduría política.

    Es tan excepcional que muchas personas se han preguntado ¿cómo surgió un hombre con semejantes cualidades superlativas?  Por ejemplo el filósofo Santiago Kovadloff, en un bello texto titulado “El hombre que vino del futuro” (La Nación, 17-12-13) dijo: “Sobre él se sabe todo. Sólo una incógnita subsiste. ¿Cómo fue posible un hombre semejante? ¿Qué alquimia misteriosa produce la aparición de espíritus como el suyo?” Mi convicción es que Nelson Mandela desde una mísera prisión desarrolló la energía interior que lo elevó a estar en contacto con Dios, El Futuro, y con esa energía del Espíritu transformó el presente. ¿Cómo lo hizo? Veamos.

    En la cárcel se eliminan muchos de los “ruidos” externos que constantemente distraen la mente, para concebir y percibir el futuro con claridad. Fue semejante a “la experiencia del desierto” de los profetas,  o del silencio en la soledad para los yoguis en las cuevas del Himalaya. Soledad para conquistar el silencio interior y dejar que hable el espíritu directamente a la conciencia. El silbo suave y silencio del que habla la Biblia. En esa circunstancia Mandela recordó la lucha en esa misma tierra de Mahatma Gandhi (a principios del 1900), contra la discriminación utilizando la no-violencia. Halló inspiración es ese ejemplo formidable. Al mismo tiempo, con la mente en paz se liberó del foco de atención transitorio del presente y se expandió en el tiempo y el espacio. La visión profética fue siempre traer el futuro al presente. Como dije “El futuro no es una dimensión del tiempo ni del espacio, es una dimensión que trasciende lo humano, es una manifestación de la Divinidad, que permite afirmar que Dios es Futuro” (Dios es Futuro, pág. 11)

    ¿Qué produjo el cambio? Sabemos por su biografía (autorizada) escrita por Anthony Sampson que dio prioridad a los aspectos interiores de su ser: la honestidad, la sinceridad, la simplicidad, la pureza, la generosidad, la ausencia de vanidad, la prontitud para servir al prójimo —todas cualidades al alcance de cada individuo— y que son el fundamento de la vida espiritual. Todos podemos hacer lo mismo.

    Sus propias palabras indican la estricta disciplina que utilizó en la cárcel,  pues es lo que recomendó, por escrito, a su esposa 
Winnie cuando cayó presa:

“Vas a encontrar que la celda es un lugar ideal para conocerte a ti misma, para buscar realística y regularmente los procesos de tu propia mente y de tus sentimientos. Al juzgar nuestro progreso como individuos tendemos a concentrarnos en los factores externos tales como nuestra posición social, influencia y popularidad, riqueza y el nivel de educación… pero los factores internos pueden ser más cruciales para determinar nuestro desarrollo como seres humanos.” Y más adelante dice: “Por lo menos, si no es por ninguna otra cosa, la celda te da la oportunidad de mirar diariamente en toda tu conducta para superar lo malo y desarrollar cualquier cosa que es buena en ti. La meditación regular de unos 15 minutos diarios antes de emprender una acción, puede ser fructífera en este respecto.”  Y, claro, no le ocultó a su esposa las dificultades en este nuevo camino: “Puede que encuentres difícil al inicio extraer los factores negativos de tu vida, pero al décimo intento puede que obtengas los resultados. Nunca olvides que un santo es un pecador que continúa intentándolo” (Mandela The Authorised Biography, por Anthony Sampson, pg 252).

    Se sabe que Mandela estuvo en contacto en varias oportunidades con Sri Chinmoy, quien poseía un centro en Sud África. Por lo tanto meditar, aunque fueran 15 minutos todos los días antes de emprender una acción, fue el gran secreto de Mandela.


    ¿Qué hace la meditación? Primero calmar le mente, aquietarla y hacer surgir los pensamientos a la luz sin juzgarlos ni rechazarlos, simplemente reconocerlos. La meditación hace contemplar a la propia mente con el propósito de purificarla de malos pensamientos, actitudes y sentimientos, reemplazándolos por los buenos. Por lo tanto la lucha de Madiba fue contra un ejército, no de individuos con armas de fuego, sino de un ejército de malos pensamientos. Con ese proceso de limpieza mental se liberó del resentimiento y del odio. Produjo su transformación espiritual. Percibió otro futuro. Ganó su propia paz. Se hizo libre en la cárcel

    Superó los prejuicios, el pensamiento perverso del “otro” por uno de bondad y valoración. Aprendió a perdonar y a ser magnánimo.  Lo hizo sin dobles intenciones ni tonterías. Hizo algo extraordinario: convirtió a los enemigos en amigos.

   En 27 años de prisión, a través de la meditación, Mandela produjo una transformación interior que se reflejaría en su vida exterior y en su enfoque político. Su rostro en diversas publicaciones de la década de los 60s era severo. Tuvo que vencer su propio carácter y sus pasiones agresivas. Cuando salió en libertad su rostro se había suavizado y en vez de un rictus había una sonrisa.


     No había abandonado sus ideales ni su lucha. Comprendía que la injusticia disminuye si no se crea más injusticia matando o dañando a otras personas. Para que un gobierno multirracial tuviera éxito la justicia debía incluir a todos. El progreso no consiste en quitarles a unos para darle a otros, consiste en que todos tengan las mismas posibilidades de desarrollar su potencial de inteligencia, arte y compasión. La libertad debe ser para todos, con el derecho de ser respetado respetando al otro.


    Utilizó la imaginación creadora para ver un futuro que brindara libertad de conciencia e inclusión a cristianos de todos los credos, a musulmanes, hindúes, animistas y personas de cualquier creencia.Él,  como ya sostuve, tenía un entendimiento claro de que en todos los seres humanos se halla la gloria del Principio de la Existencia. O sea la manifestación de la divinidad en el hombre que adquirió distintos nombres: El Atman hindú, la Shekinah judaica, la esencia del Cristo, del cristianismo. En la moderna literatura espiritual simplemente la “Presencia”. Pues bien es esa Presencia divina la que hay que redescubrir y hacer brillar pues esa luz nos ilumina la conciencia por dentro y, al reflejarla, enciende la misma luz en los demás seres. Así multiplica su poder.

    Desde esa presencia luminosa se aprender a perdonar, primero a uno mismo y luego a los demás. Dejar atrás el rencor, y amar compasivamente. Las circunstancias, con sus injusticias, ya no se le imponían, Madiba imponía su visión de futuro a las circunstancias.


   Como él, debemos lograr el discernimiento de que todos los seres poseen en sí la gloria de Dios y trabajar con todos los medios posibles: pensamiento, oración, meditación, contemplación, hasta el enojo y las lágrimas en busca de la luz interior. Cuando logramos que brille, aunque sea un poco, será como una vela que se enciende y con ese poco se puede encender otra vela y otra y otra y así sucesivamente. Entonces la luz será enorme.  La simple presencia de una persona calma, con paz en el corazón y una conciencia pura transmite esa luz a su alrededor y hace libres y felices a otros. El “otro” es un ser con sus posibles fallas, pero es un ser humano que también quiere la justicia y la seguridad de que será respetado. Esta comprensión de los demás y de uno mismo, prepara la conciencia para sembrar pureza, paz, claridad, y amor.


    En vez de perder tiempo con cosas negativas que no conducen al bienestar y no sirven para nada, hay que ser prácticos, cambiar y sembrar en la conciencia semillas positivas de serenidad, de no violencia y de comprensión. Quien no agrede mentalmente no es

agredido. Quien no se enoja no tiene nada que temer. 

   Podemos ser prácticos: regalar una planta viva, para un vecino con quien no nos hemos llevado bien o regalar una planta de flores a un enemigo para mostrar buenos deseos y crear una atmósfera positiva. Por ejemplo los israelíes podrían regalar una planta de olivo o de almendro o una palmera datilera a los palestinos y viceversa. Una plantita vale centavos, pero como tomar un puñado de sal por Gandhi, o invitar al carcelero a la asunción presidencial por Mandela, tienen un valor simbólico enorme. Crea otra atmósfera emocional, diferente a tirarnos piedras o bombas. Con ello es posible esperar un cambio de corazón que haga de la tierra un digno y bello lugar para vivir. 

   Para el año próximo ¿qué sembramos hoy para tener una buena cosecha de alegría, felicidad y armonía? ¿Qué sembramos en nuestra conciencia? En esta siembra espiritual, si sembramos cosas nobles cosecharemos cosas nobles. Si sembramos pensamientos puros cosecharemos cosas puras. Cada meditación es para establecer en la conciencia estas semillas. No es trabajo de un instante, las semillas requieren preparar el campo y evitar que lo invadan las malezas de la desidia o la cizaña de mala voluntad, las malas hierbas que ahogan y frustran a las buenas semillas. 
                                        ©Pietro Grieco

7 de diciembre de 2013

MANDELA: Muerte, Celebración y Esperanza

       La muerte siempre nos sorprende por su variedad, diversidad y amplitud de emociones. Al contemplar, sobre la pantalla de TV, la reacción de la gente de Sud África frente a la casa de Nelson  Mandela o en diversos lugares del país danzando, cantando, celebrando la vida de este hombre extraordinario, pensé: “Este es su legado. No ver gente llorando sino cantando y bailando”. Sin duda hubo lágrimas también, pero el sentimiento mayoritario fue un carnaval de gozo, de ritmo, alegría y triunfo sobre la opresión y la injusticia. No hay motivos para estar tristes cuando un ser humano se va habiendo cumplido su misión con dignidad.

Mandela, que pasó 27 años en prisión, tenía motivos para estar enojado y resentido. Casi justificado en el uso de la violencia si era necesario, para liberar a su país de la segregación racial y el dominio de una minoría blanca. Pero durante ese tiempo maduró.  Abandonó toda idea de revolución por las armas a una revolución mediante la no violencia enseñada por Gandhi. De empuñar un arma a extender la mano a sus enemigos. 

Mucha gente cuestionó el tiempo que estuvo injustamente preso. Pero ese tiempo no pasó en vano. Desmond Tutu dijo:
Ese tiempo en la cárcel fue absolutamente crucial. Claro está que el sufrimiento amarga a algunas personas, pero ennoblece a otras. La cárcel se convirtió en un crisol en el que se quemó y eliminó la escoria. La gente nunca pudo decirle: "Lo que usted dice sobre el perdón es pura palabrería. Usted no ha sufrido. ¿Qué sabrá usted?". Esos 27 años le invistieron de autoridad para poder decirnos que intentásemos perdonar.

Mandela supo aprovechar la quietud y la soledad de la cárcel para seguir pensando. Por ello agrega Desmond Tutu:

Yo sostengo que el tiempo que pasó en la cárcel fue necesario porque, cuando lo encarcelaron, estaba enfadado. Era relativamente joven y había sufrido una injusticia; no era un hombre de Estado, dispuesto a perdonar: era el comandante en jefe del brazo armado del partido, que estaba muy dispuesto a usar la violencia.

Con la diversidad étnica y racial comprendió que debía extender su pensamiento y su mano a todos los habitantes de Sud África. Él logró lo que se creía imposible. ¿Cómo fue?

El secreto de Nelson Mandela fue su propia  transformación interior. Pasó de detestar a sus enemigos a comprenderlos, saber perdonarlos y hacerlos participar en una nueva forma de vida. Como Gandhi, más que palabras, utilizó gestos simbólicos. Invitó a su carcelero y al fiscal (que había luchado para que le impongan la pena de muerte) con categoría de VIP a su asunción presidencial. Se presentó en un campo de Rugby, considerado exclusivamente de blancos, con la camiseta del equipo. Fue ovacionado por todos. Buscó gestos de tolerancia y  unión en vez de división. Esto no es algo que sucede todos los días.

Pasó de ser un individuo de una raza, un color y una tribu a un ser humano universal; de liderar una facción política a ser presidente y símbolo de unidad de una nación. De ser detestado por los blancos a ser aclamado por ellos. De líder subversivo a Premio Nobel de la Paz. Para hacer grandes cosas no se necesitan muchos mandatos ni eternizarse en el poder. Se necesita humildad para abrazar al enemigo, intensidad de buenas acciones y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Muchos políticos poseen una gran retórica, se especializan en buenos discursos. En cambio, hombres como Mandela, Luther King o Gandhi pueden o no poseer buenos discursos pero saben realizar humildes grandes acciones. Las palabras se desvanecen, en cambio las acciones, especialmente las buenas trasforman la realidad — mejorándola— hacen historia.

Si algo tenemos para estar agradecidos de vivir en este período histórico es haber presenciado el coraje, la paciencia, la templanza de este gran hombre para emprender una revolución en paz. En pocos años, de ser detestado y combatido por sus opositores, pasó a ser aclamado por ellos. Con su carisma logró ser respetado y admirado por líderes políticos de todo el mundo.

Nos dejó un legado de que lo imposible es posible: vencer el racismo, la incomprensión, los antagonismos étnicos a lograr la unión de tribus y pueblos en paz. Supo conducir un proceso político sin violencia que asegurara el progreso con justicia para todos.

Dejó un legado de fe y esperanza para los países del mundo donde hay violencia, intolerancia e injusticia de que es posible triunfar sobre todas ellas.

Nosotros podemos elevar una oración de gratitud y alabanza  por “Madiba” (que significa “reconciliador”), pues fue un terapeuta de profundas heridas sociales sanando el alma de millones en el mundo entero. Gracias Madiba por mostrarnos cómo ser mejores seres humanos al hacernos  partícipes de tu sabiduría, tu compasión y tu alegría. ¡Gracias! 
                                        ©Pietro Grieco

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