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25 de agosto de 2019

MEDITACION TAOISTA-ZEN II


                          

La búsqueda del propio ser interior, lleva a descubrir las semillas que pueden habitar en la memoria de violencia o tranquilidad, de bondad o rabia, de discordia o paz. Para ello es necesario calmar la mente. En río revuelto no se puede ver qué circula en él. El filósofo Chang Chung-yuan sostiene que la palabra paz en chino es “ho  p’ing” la que expresa con más precisión “armonía y tranquilidad”. Significando lo opuesto a la discordia. Hemos visto que en el Taoísmo no se excluyen los opuestos sino que se integran y equilibran en una especie de danza cósmica. La meditación, con armonía y tranquilidad, saca a luz aspectos contradictorios de nuestro carácter. No podemos expulsar una parte de nuestro corazón, ni una parte de nuestra mente, pero podemos transformarlos y utilizarlos con un propósito superior. De esa manera utilizamos la energía de la violencia o el enojo para construir paz. La meditación es un algoritmo de transformación constante de nuestro ser en forma consciente y creativa.
Hemos dicho que, para el taoísmo, los caminos que conducen a la iluminación son el discernimiento ontológico y la quietud profunda. Ejemplo de meditación de quietud atribuida a Pei I:
Si colocas tu cuerpo con la postura correcta y te concentras en el Uno, la armonía Celestial descenderá sobre ti. Mantén consciente tu interior en unión con el Absoluto. Dios morará dentro de ti y tú habitarás en el Tao. Este logro te llenará de alegría. Serás como un ternero recién nacido, que observa pero sin buscar nada. (Creativity and Taoism: A study of Chinese Philosophy, Art, and Poetry, p. 123)
Pei I notó que, por efecto de sus palabras, Nieh  Chüeh estaba entrando en la quietud, y comenzó a cantar:

           
Como un esqueleto es su estructura / como cenizas carentes de chispas es su mente / genuino en su conocimiento, sólido y verdadero, / no está fundado en el razonamiento. / Oscuro y carente de luz, no posee mente, / no es accesible a discusiones. / !Ah! ¿ Entonces qué tipo de persona es él ahora?
 
 
 Con esta historia el filósofo desea ilustrar la tranquilidad lograda a través de la quietud profunda. Estado en el cual lo intelectual y el razonamiento desaparecen, solo queda la conciencia de serenidad. Es lo que los budistas llaman samadhi. Normalmente para eliminar lo intelectual de la conciencia debe hacerse a través de negaciones. En cambio en la tranquilidad profunda se puede lograr una manifestación más adecuada la cual es positiva y conduce a la iluminación. El mismo Chuang Tzu en el capítulo 23 sostiene: 
Cuando la atmósfera está en gran calma, se ilumina con la luz del cielo. Cuando brilla la luz del cielo, el hombre ve al hombre. El hombre, que ha obtenido la perfección, permanece, ahora como siempre, estable y al hombre constante acuden los hombres y en él descansan. El Cielo le ayuda. A aquel, a quien los hombres acuden y en quien descansan, se llama varón celeste y al que el Cielo ayuda se le llama hijo del Cielo. (Versión española de Carmelo Elorduy, Monte Avila Latinoamericana, Caracas, Venezuela, 1991).
Las traducciones del chino pueden ser sumamente dispares. MI versión traducida del inglés:
Cuando un hombre es extremadamente tranquilo, entonces la Luz Celestial le es otorgada. Quien emite esta Luz Celestial ve su Ser Real. Quien cultiva su Ser Real logra el Absoluto. Cuando logra lo Absoluto el elemento humano desaparece, entonces las cualidades celestiales vendrán en su asistencia.
Chuang Tzu decía que Lao Tzu se quedaba quieto, inmóvil como un cadáver y sin embargo se revelaba como un dragón. En otras palabras simbólicamente se expresaba como un hombre que había logrado la iluminación, su estado natural original. La persona que logra este estado cuando se sienta no tiene ningún pensamiento, cuando camina carece de preocupaciones, en la profundidad de su mente nada queda. En otras palabras esta persona, con virtud moral, ha logrado a través de la contemplación un elevado estado de integración psíquica.
El capítulo 16 del Tao Te-king  (o Ching), por Lao Tzu dice:
           
Esta cita del mismo Tao Te-King (o Tao Te-Ching) describe detalladamente los aspectos progresivos de la contemplación, que va de la acción a la no-acción. Lo que es lo opuesto de las funciones psíquicas. Mediante la no-acción se logra la quietud absoluta. En ese estado el individuo se fusiona con miles de cosas, las penetra y abarca a todas ellas. Este es un estado de altruismo.
Íntimamente conectada con la meditación es la respiración. En un poema de Ch’u Yüan (muerto c. 288 B.C.) sugiere una técnica para lograr el Tao mediante la respiración controlada. Esta es una transcripción libre:
Come seis tipos de aire y bebe rocío puro para preservar la pureza de tu alma. Respira en la esencia del aire y exhala el aire viciado. El Tao es menudo y sin contenido, y sin embargo es extenso y sin límites. No confundas tu alma—el mismo será espontáneo. Concéntrate en la respiración y el Tao quedará contigo en el medio de la noche.
El énfasis sobre los ejercicios de respiración emerge del mismo Tao Te King:

La perfecta respiración y el adoptar los ejercicios adecuados para obtener la sabiduría transcendental es expresada por Chuang Tzu como hsin chai, o sea: “la mente en ayuno”.  En el Capítulo IV lo dice así:

Con estas citas el filósofo desea expresar que los ejercicios de respiración eran recomendados en el Taoísmo pues fortalecían el proceso de meditación. Chuang Tzu usa la expresión “respirar a través de sus talones” para referirse a la persona perfecta, mientras que la persona común respira por la garganta.
No hay que enfatizar demasiado las técnicas, como lo he dicho repetidas veces, pues el mismo Chuang Tzu advierte sobre no depender meramente de los ejercicios físicos, sean de respiración o de otro tipo, sin el discernimiento de los fundamentos filosóficos. Pues no es mediante ejercicios que se alcanza la longevidad sino mediante el vacío de la mente, olvidando todo y poseyendo nada para alcanzar la pureza y la infinitud. Para los taoístas los ejercicios de respiración facilitan la sabiduría espiritual. Ahora bien realizarse como ser espiritual se logra mediante el despertar espontáneo de la conciencia pura, desde el centro profundo del ser. Esto es un momento absoluto sin tiempo ni espacio. Proviene del más elevado nivel de la propia naturaleza. El punto final es liberarse de la propia existencia. Luego viene la visión del sol que amanece. Le sigue la posibilidad de experimentar la Unidad. A posteriori deja de existir el pasado y el presente. De esta forma el individuo alcanza el estado de no estar vivo ni muerto. En ese momento sabe que la destrucción de la vida no significa la muerte, y que el nacimiento no significa la vida. Este individuo ha interactuado con todo y aceptado todo. Para él todas las cosas proceden a la destrucción y todas las cosas proceden a la construcción. Esto es  llamado tranquilidad  en la confusión. Tranquilidad en confusión significa el logro a través del caos.
Lograda la iluminación, el sujeto ve todo como Uno, sin condicionamientos del pasado o del presente, de la muerte o la vida, de la destrucción o de la construcción. Nada lo puede confundir, entonces logra la tranquilidad de la integración liberándose de toda confusión. Este es el método de “perder y perder” o de abandono. La búsqueda habitual del conocimiento consiste en incorporar día tras día. En cambio la búsqueda del Tao consiste es abandonar creencias y pensamientos, perder día a día.
La meditación taoísta es realizable, pero la filosofía de perder la propia existencia es extrema para la mente occidental, e incluso para la mayoría de las mentes orientales. Como se sabe Lao Tzu no murió como Buda, no fue crucificado, como Jesús, ni se fue al cielo como Mahoma, simplemente dejó su texto a un guardia fronterizo y salió de China. Se perdió en el vació. Nada más se sabe de él. Tampoco quiso que se supiera. No dejó trazos en el cielo ni la tierra. No nos agobió con problemas personales, ni buscó la inmortalidad, ni la fama. Nos dejó la ausencia y el silencio.  
©Pietro Grieco

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Para este texto he tomado conceptos de:
Cuang Chung-yuan, PhD:  Creativity and Taoism: A Study of Chinese Philosophy, art, and Poetry, de. Harper Colophon books, New York, San Francisco, London, 1970).
Chuang Tzu,  Versión española de Carmelo Elorduy, Monte Avila Latinoamericana, Caracas, Venezuela, 1991.
Huston Smith: The World’s Religions, Harper Collins Publishers, N.Y., N.Y. 10022, 1991.
Diversos escritos de Thich Nath Hanh.

A todos ellos mi gratitud, también agradezco a TeeTee mi gatita que viene a meditar conmigo. Ver foto. 
©Pietro Grieco 
AGRADEZCO POR TODOS LOS COMENTARIOS RECIBIDOS, Y EN ESPECIAL EL DE AMBRIOGIO POR SUS ALENTADORES CONCEPTOS SOBRE LA RECIENTE EDICIÓN DEL LIBRO "SINTONÍA CON EL SER":
 "Querido amigo Pietro, que bien leer tu libro" En sintonia con el Ser" aqui frente a las rocas de las Dolomiti. Pensamientos profundos y nunca pesados gracias a las historias agradables y relatos utiles a la meditacion. Gracias" 
VER Meditacion I
 
UN AFECTUOSO ABRAZO A TODOS, P.G.


9 de junio de 2019

LA MEDITACIÓN TAOÍSTA


Primera Parte
 
Antes de que monjes budistas llegaran a China portando sus textos desde India, en China, los taoístas meditaban de rodillas, sentados sobre sus talones. Se cuenta que un emperador de tanto acercarse a un maestro casi se cae de cabeza. Hoy día, con o sin ayudas, aun la utilizan. Se sabe que los monjes chinos, al ayudar a traducir los textos budistas, los reinterpretaron de acuerdo con su formación taoísta. Al hacerlo encontraron muchas similitudes y, en este intercambio, se fue generando lo que sería el Ch’an, que, al pasar a Japón, se llamó Zen. El budismo Zen adopta una nueva modalidad de meditación llamada zazen. O sea meditar sentados con las piernas cruzadas por horas en silencio. 



Digamos que el taoísmo es radicalmente opuesto al Confucionismo, y parcialmente al Budismo. El principal concepto del Confucionismo es “jen” traducido como “amor” o “sentimiento hacía el prójimo”. El filósofo Mencio, de la escuela de Confucio,  sostenía que “jen” era la mente del hombre, la parte racional, la consciente habilidad humana para discriminar y determinar las cosas. El primer paso para lograr la naturaleza racional consistía en cumplir con las obligaciones morales, más allá del interés personal, sin ulteriores motivos. Esta actitud se la traduce como honradez o rectitud, también como “integridad”. Para aplicar esta norma, como un standard de conducta, establecieron todo tipo de reglas. Y, como las reglas atan, al obstruir la iluminación, pervirtieron la idea original. 



El mundo gira. Nuevas situaciones originan nuevas interpretaciones. ¿Cómo resolverlas? Para determinar lo que es propio o impropio se debía aplicar “chih”, que significa “sabiduría.” Por ello Confucio sostenía que el hombre “chih” está libre de confusión. Estas ideas dieron origen a un sistema racional de grados de simpatía entre los hombres. Produciendo una separación entre superiores e inferiores, diluyendo “jen”, el amor. Por esta razón los taoístas declaraban que había que eliminar el “jen”, para que la gente volviera a amarse nuevamente sin distinciones ni graduaciones. Digamos que Tao era un concepto muy fuerte en china, tanto que al evangelio según Juan se lo tradujo: “En el principio era Tao y Tao era con Dios y el Tao era Dios.” Siglos antes de Confucio, el Tao era un concepto ideal entre los chinos. 



En el texto Tao-Te-King, su autor Lao Tse, identifica a Tao como el Uno, el cual es invisible, inaudible, insondable. Es el mismo Uno, pasado, presente y futuro; abraza la forma y lo informe; el ser y también el no-ser. Por lo tanto el Uno es la unificación de la dualidad y la multiplicidad. Es el Uno sin opuesto, infinito y que no cesa. De esta forma el taoísta hace una síntesis de los opuestos. Esta es una de las principales características del taoísmo: no rechazar sino integrar los opuestos. 



La unificación de los opuestos en uno la explicaban con la rueda de un carro. Tiene muchos rayos algunos opuestos a los otros, pero en el centro forman la unidad; también mediante el ejemplo de los vasos y la arcilla. De la nada, del vacío, viene la función y se forma el vaso usando arcilla. En este caso de la unidad proviene la multiplicidad. El Tao todo lo abarca, todo lo penetra y está en todas partes. 



Lao Tzu, para superar Jen propuso Tz’u que significa la fuente primordial del amor, la raíz de la compasión. No basado en principios racionales. No  se pueda llegar a él mediante la diferenciación y la discriminación. Por el contrario es intuitivo, no utiliza el pensamiento lineal racional, pues se llega de manera no consciente. Está más allá del proceso intelectual, en esta dimensión de no tiempo ni espacio, Tz’u es infinito. Por ello la enseñanza es sin palabras y se trasmite sin explicaciones. El conocimiento intuitivo no se puede trasmitir, llega por sí mismo como la luz que se enciende con una llave. La iluminación no se alcanza mediante pasos sucesivos, se produce en forma instantánea o no se produce. 



La meditación se concreta mediante la “perfecta quietud”. Lograda la misma desaparece todo signo del mundo exterior, como la propia voluntad. Se logra la realidad absoluta en la dimensión del gran infinito, el reino del no-ser. Se puede entrar en el no-ser a través del estado de quietud o a través del conocimiento intuitivo. En ese estado ningún pensamiento perturba y cualquier signo de limitación o condicionamiento desaparece. En medio de la oscuridad aparece la luz radiante, entonces se dice que “la flor dorada” se abre y purifica el corazón y el cuerpo. Esta es la forma en que se logra una visión de la propia naturaleza. Hay un concepto simple pero bello en el Taoísmo, luego de la iluminación del Nirvana la experiencia no termina allí sino que el individuo debe continuar con las actividades diarias. Un dicho común lo expresa así: “En acarrear agua y cortar leña—en eso consiste el maravilloso Tao.” La felicidad de las cosas simples es tan mágica y trascendente como el éxtasis de la ascensión. Como un mundo se encuentra en un grano de arena, la celebración de toda una vida se encuentra en cualquier acto simple. Las personas más puras lo experimentan y se gozan en su ser siendo algo entre algo. 



En la tranquilidad del estado del no-ser, se fusiona un elevado grado de realidad. Allí se produce una unidad espontánea, esta es la fuente primordial de la creatividad. El filósofo Chang Chung-yuan cita un poema del siglo octavo que dice:


 


El ganso salvaje vuela a través del largo cielo arriba.                                 
Su imagen es reflejada sobre las heladas aguas abajo                          
El ganso no pretende proyectar su imagen sobre el agua.                  
El agua no quiere poseer la imagen del ganso. 





Esta es una metáfora de la creatividad, como un reflejo sin ninguna intención. Pues el ganso no pretende proyectar su imagen, ni el agua de reflejar su imagen. Es un momento de pura belleza reflejada en una fusión de espacio como tiempo y tiempo como espacio. Se funden en un punto absoluto en el cual emerge lo creado. Nuestras mentes son espejo del Creador reflejando el aquí-ahora de la creación. Esta creación como reflejo puede ser comprendida solamente a través de la intuición individual. 



Sin olvidar que previa a la meditación está la respiración. En conclusión la meditación taoísta puede definirse como una no-meditación: una meditación sin voluntad ni representación, un morar en la quietud del vacío, la nada de la que surge la creatividad. La mente es un espejo que refleja sin apropiarse ni contaminarse de las imágenes reflejadas. El ego encadenado a mil deseos se transforma en un ser libre de ataduras. Vuelve a la unidad primordial, es uno con el universo. Al espejo de la mente hay que mantenerlo limpio y pulido. Aquellas personas que pueden reflejar las condiciones cambiantes del día como lo hace la naturaleza sin proponérselo y sin esfuerzo alcanzan la luz del Tao; la generadora de creatividad, harmonía y tranquilidad.

©Pietro Grieco

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