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31 de julio de 2023

SI MUERO o MUERES MAÑANA

      





Si muero o mueres mañana nadie sabrá si se abrirán 

las ventanas de los cielos, ni del hades, 

ni si el balance será positivo, equilibrado o negativo. 

El juicio ajeno será un enigma fuera de nuestras manos. 

Nada importa si muero o mueres mañana, 

de afanes por algoritmos nuevos ni planes de otrora. 

 



Pero que sepan que he y has celebrado la vida

 A mí y tu modo melancólico alegre u obstinado.

Que sepan que he y has amado los árboles, las flores, 

Los perros y los gatos, las ovejas y las llamas 

A los bichos más pequeños que pueblan este planeta 

Incluso al pájaro carpintero que árboles y ladrillos agujerea 

Y a ratones y teros, sin olvidar los lagartos que en los 

Intensos días de verano pasean por tu terreno. 

 


Que sepan amiga y amigo que he y has sufrido 

las injusticias y los oprobios inscritos en mis

 y tus huesos como en las sienes. 

A ellos perdono y perdonas por no haberles evitado 

Ese daño a su alma. 

 



Recuérdales que erguidos en medio de las noches 

He y hemos contemplado estrellas y luciérnagas 

Y que he y hemos hablado con ellas como enamorados. 

He y has corrido por calles y avenidas de este mundo 

Para cumplir con obligaciones y lo hemos logrado. 

Ayudé e intentaste ayudar al prójimo enfermo, al que estaba 

En la cárcel y al desamparado y no siempre fuimos exitosos. 

No lloré ni lloraste por fracasados amores, ni pérdidas 

De bienes o inversiones, pero amargamente, 

He y has llorado por no lograr ser más bueno. Sí 

Hemos llorado como llora la lluvia de verano

 Por no brindar mayor inspirada frescura. 

 



He y has cometido errores: defendimos más las normas

Que a los necesitados de compasión 

Me y te enojaste más de lo debido

Severo fui y fuiste con los demás y 

menos con que conmigo y contigo que sepan

que siempre busqué y buscaste 

º        paz y armonía,

 siempre que pudiste la pérdida 

de los seres ajenos y benignos deploraste. 

 



Que sepan que me y te han amado 

Más de lo esperado. Que si mí y tu 

Corazón se lleva algo de este mundo

         Es la gratitud por haber puesto pie

Sobre esta tierra con la devoción de los bendecidos. 

 



Quizá no me di o diste cuenta de lo sagrado del mar, 

De los ríos, las piedras los bosques, los animales 

Los peces y los seres alados. Todo aquello que 

las tribus primitivas adoraban con reverencia. Quizá

Esos seres no eran tan ignorantes ni tan banales

Sin tanta técnica poseían aquella sabiduría del fondo 

Del universo. La sabiduría a la que se recurre 

Cuando todo está perdido. Lo sé porque he y has tenido 

Que regresar a beber de los manantiales originales.

 



Si algo existe que puedo y puedes dejar es el recuerdo 

De que el universo puede cantar orden o 

caos, pero canta y canta para quien sabe oír esa sinfonía 

sin prejuzgar otro reino. Fue pura felicidad poder pasar 

entre otoños y primaveras sin omitir inviernos y veranos. 

 


Fue bueno evitar el mal, hacer el bien, 

amar incluso lo feo, dado que amar es lo que vale, 

por un sentido más allá de lo que discernimos. 


 

Si muero o mueres mañana sepan que es posible

 Arrepentirse de glorias y castigos de recuerdos y de olvidos Incluso de todos los hechos acaecidos, pero nunca de los Días de sol, aquellos días abiertos a la vida, aquellos completos de gozo, los que compensan todos los horrores y errores. 



 Finalmente, si muero o mueres mañana que sepan:

 ¡Ser feliz y reír hoy es un esfuerzo que vale la pena!

         Pietro di Vietri, Menaggio (CO), julio 2023






©Pietro Grieco   






 






 

 

            

 

 

 

20 de diciembre de 2016

UN MUNDO MEJOR...CADA DIA



Estamos viviendo las décadas más pacíficas de la historia.
Si esta noticia parece increíble, tengo otra: estamos viviendo también la mejor época de la humanidad. No es solamente mi opinión, es lo que sostiene el filósofo francés Michel Serres, profesor de la Sorbone y Stanford. En una entrevista con Stefano Montefiori, expresó: “Creedme, la nuestra es una época de paz” (Corriere Della Sera, Oct. 16, 2016). Cuando le preguntó cómo podía ser optimista, con todo lo que sucede en el mundo, sus respuestas fueron contundentes: desde el año 1496 antes de la era cristiana, hasta 1861 tuvimos 3130 años de guerras y sólo 227 años de paz. O sea el 93% del tiempo la humanidad estuvo en guerra. Esto ha instalado, en la conciencia colectiva, la creencia de la guerra continua.




Recordemos que John Locke, en su tratado 
sobre el gobierno (1690), consideraba dos estados:el estado natural y el estado de guerra.

Luego de dos guerras mundiales la humanidad finalmente se orienta a una paz más  estable.

 
Desde mediados del siglo pasado el mundo, en general, ha tenido paz. La posibilidad de muerte violenta, un siglo atrás, estaba entre el 10 y el 20%. Hoy, con el terrorismo, la probabilidad de morir es menos del 1%. (Excepto en Alepo (Siria), Yemen, o Irak). Los motivos de esperanza, para Serres, son evidentes. Una mujer de sesenta años hoy tiene una expectativa de vida superior a un recién nacido en el 1700. Europa ha gozado los últimos 70 años de una paz ininterrumpida. Las mejorías en la calidad de vida son indiscutibles. Un siglo atrás, cuando, los padres se despedían de hijos y esposas no sabían si regresarían. Se operaba sin anestesia. No había agua corriente en la mayoría de los países del mundo, se vivía sin calefacción, ni radio, ni TV, computadoras, telefonía móvil, internet, etc.   Cincuenta años atrás la expectativa de vida era de 60 años, hoy supera los 80 años. Por ello, Serres insiste: “Creedme, la nuestra es una época de paz”. Sus argumentos no se basan en las últimas noticias de CNN, la BBC o Fox. Se basan en la concepción  histórica de la realidad.




Durante la edad media, cuando las huestes mongolas de Gengis Khan avanzaron hacia Europa se estima que decimaron el 20% de la humanidad de aquella época. Siglos después, cuando Napoleón atravesó Europa en sentido inverso, murieron entre cinco y seis millones de personas y unos ochocientos mil soldados franceses. Luego de la batalla de Eylau, mientras atravesaba un campo sembrado de cadáveres Napoleón pronunció: “Una noche en París reparará todo esto”. Hoy vemos estas palabras abominables, con horror. Pero ese lenguaje formaba parte de un estado mental de una existencia en guerra perpetua. Lo malo es que esta interpretación de los hechos continúa con el uso incorrecto del lenguaje. Considera el filósofo que responden a miles de años de lectura de la realidad con un fondo constante de guerra. La presentación del terrorismo como guerra es un error, sostiene Serres. Cuando hay un estado de guerra, los niños nacen y crecen con la idea que tienen un enemigo en el país vecino. Esto no sucede hoy en toda América, tampoco en Europa.  
Lo que hoy sufrimos es la pandemia de noticias explosivas, tendenciosas o incluso 
 falsas.
Semejan chispas que se encienden en la oscuridad, se apagan y reemplazan con las siguientes. Hemos pasado de las noticias analizadas a reacciones irracionales en cadena, que multiplican el ruido informativo, emocionalmente estresante. Últimamente se está tomando conciencia de que las noticias falsas pueden matar. Pese a que la consecuencia es conocida desde 1938, cuando Orson Wells anunció la “Guerra de los Mundos”, con sus suicidios y actos irracionales. 
Ahora, con los usos intensivos y masivos de los medios de comunicación instantáneos, la gente no analiza, no verifica, no tiene tiempo de pensar si lo que le llega es verdadero o falso. Vivir en el ahora, es uno de los estereotipos del momento. Es la forma en que la vida se agota en cada instante. Si, además, a cada instante nos hiere una mala noticia, nos estamos matando sin darnos cuenta.
No tenemos que vivir dentro del ahora, de tuits emocionales, carentes de verificación sobre la fuente y los hechos. Debemos salir del fugaz instante, a un contexto más amplio, tanto histórico como espiritual. Dos líderes mundiales demostraron como trascender las noticias atrapantes de hechos violentos, ambos lograron el premio Nobel: el Dalai Lama y el Arzobispo Desmond Tutu. El primero tuvo que escapar de la persecución e invasión China al Tíbet. Desmond Tutu pasó (junto a N. Mandela) por la lucha contra el Apartheid, en Sudáfrica. Ambos vivieron bajo constantes amenazas de muerte. Su mensaje es claro: no hay que quejarse por la adversidad. Ella nos hace fuertes y nos permite apreciar la vida con intensidad y alegría. Ambos, Tutu y el Dalai Lama, con la asistencia de Douglas Abrams, son los autores de El libro de la Alegría, (2016), (vale la pena regalárselo a uno mismo). 


Necesitamos vivir en paz para contrarrestar la violencia en los hogares, en la comunidad y en el mundo. Vivir en paz en nuestra conciencia tiene un responsable: uno mismo. Vivir en paz no niega la realidad, de ninguna manera, contagia, - como hicieron el Dalai Lama y el Arzobispo Tutu, en medio de la violencia,- una realidad pacífica y armoniosa. Con una conciencia de violencia no vamos a generar paz a nuestro alrededor. Tenemos que desarrollar coraje para abandonar los orígenes de la violencia, incluso la que generan los llamados “textos sagrados”, cuando usan términos como “guerra”, “dominio”, “conquista”, “subyugar” y otros. Hay que rechazar la imposición de una violencia innecesaria en nombre de un ser superior, detrás del cual se oculta un súper-ego. Podemos participar en el mundo con humildad y gratitud, sin ánimo destructivo. 

 No hay que ir hacia la paz, sino estar en paz.

No engañarnos con una meta final que se aleja, sino la paz que vivimos cada día, es lo que vale. Pensar en paz genera paz.



Estemos centrados en nuestro ser armonioso. Nuestra lucha diaria es en nosotros mismos, la Gran Jihad, como lo expresó Mahoma, al regresar de conquistar la Meca, era la lucha interior de cada uno. Purificar la dureza de nuestros rencores, enojos, deseos de venganza, por la ternura del amor y la compasión. A esta lucha interior vamos armados de oración, meditación, contemplación, himnos, afirmaciones, mantras o lo que sea. 
La paz por recelo a la agresión, o la represalia atómica no es paz es inacción o parálisis por temor. La verdadera paz parte de la seguridad y el amor en nosotros mismos, no de impedir la acción a otros.
 Lograr nuestra paz permitirá vivir la paz y llevar paz al mundo. No esperemos de los demás. Es nuestra responsabilidad. No hay otra forma.  
¿Por qué no vemos más paz en el mundo? El filósofo Michel Serres pidió creer en que esta es una época de paz. Aprender a creer parece simple. No lo es. Requiere renovar nuestra actitud.  Es en la renovación diaria, un re-nacer. Rescata el nacimiento de  bondad y la  inocencia del niño que llevamos adentro. Corramos el riesgo: llevemos una sonrisa en nuestros ojos. Es posible que otra sonrisa responda a nuestro corazón. ¡Aleluya!       Este canto de alegría permitirá cada día ver un nuevo mundo
©Pietro Grieco



La paz por recelo a la agresión, o la represalia atómica no es paz es inacción por temor. La verdadera paz parte de la seguridad en nosotros mismos, no de impedir la acción a otros. Pensar en paz genera paz.

13 de octubre de 2014

PREMIO NOBEL DE LA PAZ A MALALA Y KAILASH



 
     Me ha causado una gran alegría que Malala recibiera el premio Nobel de la Paz. Siendo una joven menor de edad supongo que demandó bastante coraje al Comité otorgárselo.
    
  El premio a Malala Yousafzai, de Pakistán, fue compartido con Kailash Stayarthi, de la India. Este por ayudar a niños abusados, maltratados, abandonados. Justo premio a dos luchadores empedernidos contra las injusticias de este mundo.
   
   Ambos son un ejemplo para sus países y el resto del planeta, para elevarse sobre las mezquindades de mentalidades colonizadas por ideologías de violencia innecesaria. 

  Ambos luchan para que niños y niñas tengan un futuro mejor, donde el entendimiento, la compasión y la educación deberían ser lo normal pero que no lo son aun en sus países.


   Son ejemplo de valentía para seguir adelante, pese a estar amenazados o tener que vencer todo tipo de adversidades. La ignorancia será vencida, el derecho de los niños de ambos sexos para estudiar y crecer con dignidad será establecido, la barrera de la discriminación eliminada. 

  Estamos gozosos porque los derechos individuales a la libertad, la educación, y a un hogar digno se alcanzarán. Con amor hasta los que se oponen, un día serán redimidos de sus errores.

    Que haya paz en la tierra entre las personas de buena voluntad demandará esfuerzos adicionales. 
                                 
                             Pero reconocer a los que luchan y apoyarlos,  son  pasos necesarios. Gracias a ellos todos somos mejores seres humanos.

©Pietro Grieco




4 de agosto de 2014

VIVIR EN ARMONÍA EN PALESTINA

Después de mi blog Morir en Jerusalén, unas semanas atrás, la violencia se extendió a Gaza. Me sentí triste, realmente triste. Palabras de amor y comprensión parecen una indecencia en medio de tanta muerte. No se trata de quien tiene razón, pues la razón (como demostró el filósofo Kant), es insuficiente para comprender la realidad. El legítimo derecho a defenderse de Israel, expresadas por Peter Lerner, el vocero militar parecían razonables.  Pero los  tremendos excesos, hace que Judíos y no judíos, incluyendo al Secretario General de las Naciones Unidas, estén clamando por lo que se considera una masacre de civiles, en especial niños, sin ninguna relación con objetivos militares. Quisiera plantear hechos, tan objetivamente como la información me permita, para pasar, al final, al enfoque espiritual de este blog.


Nadie puede negar el derecho a defenderse destruyendo lo que se considera una amenaza. Pero eso no significa arrogarse el derecho a masacrar niños en una playa, donde no había ni túneles, ni lanza misiles, como tampoco los había sobre una azotea en la que jugaban niños, ni en los hospitales, ni en el principal mercado lleno de gente, la universidad, ni en las escuelas de las Naciones Unidas, ni en centros religiosos como la Iglesia cristiana a cargo del sacerdote Jorge Hernández, que atendía a niños discapacitados. No podemos negar que, posiblemente, producir víctimas sea parte de la estrategia de Hamas, pero lo increíble es que Israel contribuya a la misma. Ante los cuestionamientos, las autoridades israelíes dijeron que investigarían cada hecho. Nunca informaron nada. Tampoco es posible condenar a unos y otros, de acuerdo con la información periodística que puede estar manipulada. En una guerra lo primero que sufre es la verdad, a través de la desinformación sistemática. No somos jueces. Pero cada uno de nosotros debemos mantener sus principios, uno de ellos es que todo individuo o comunidad es responsable de sus actos y deberá responder ante la justicia por ellos.

Siempre sentí que en Palestina se produjo una arbitrariedad de origen. Después de dos mil años, los israelíes, habiendo pasado por persecuciones y el holocausto, las naciones de occidente en un acto de justicia y bondad, le garantizaron a través de las Naciones Unidas, en 1948, un lugar soberano en Palestina. Pero ya se sabía que, con millones de personas, yendo al nuevo estado surgirían conflictos con los habitantes del lugar. Pese a ello nunca se proveyó de soluciones a los palestinos. Esta inequidad inicial produjo constantes discordias, por ser dos pueblos sobre el mismo territorio. De este hecho no es culpable Israel ni los palestinos. Pero viendo las consecuencias, y habiendo pasado por el holocausto, sería un gesto elevado de Israel hacer que las Naciones Unidas otorguen a los palestinos los mismos derechos y obligaciones.

Por las tensiones internas y externas, entre israelíes y palestinos, han reaparecido, en ambos bandos, los neo-zelotes (sectarios que buscan soluciones mediante la violencia). El conflicto parece una constante respuesta machista: el uso de la fuerza, como única respuesta.  ¿No es extraordinario ignorar el elemento femenino? Falta el amor a la vida, a los hijos, la ternura, la compasión, y la practicidad para una solución permanente y segura para las familias. En vez se va tras soluciones para consolidar poder político y satisfacer intereses armamentistas. Este es un aspecto central. Alguien podría pensar que esto afecta sólo a la comunidad musulmana. Fue sorprendente leer sobre cómo las mujeres son discriminadas y abusadas en el mismo ejército de Israel. Véase el trabajo publicado en el Washington Post el 24 de julio 2014, por la periodista Yael Even Or, con el apoyo de una larga lista de firmas de mujeres reservistas, que se niegan a participar de la guerra. Su visión es más humana, sabia y comprensiva de la mayoría de los argumentos conocidos. La petición de las reservistas también puede verse en el sitio: Lo-Meshartot.org. La paz deberían negociarla las mujeres.

Para la solución  de las desavenencias, hay que escoger un método no violento de resolución de conflictos. En este sentido Martin Luther King enfatizó: “La humanidad debe emerger de todo conflicto con un método que rechace la venganza, la agresión y la represalia”. Un sistema aplicable podría ser el propuesto por Marshall B. Rosenberg, Ph.D., llamado NVC (por Non Violent Communication). Rosemberg no entendía el porqué, otros niños le pegaban, hasta que comprendió que era por ser judío. Esto le impactó de tal forma que, de adulto, estudió psicología para discernir qué empujaba a personas golpear a otra sin saber quién era. Con el tiempo elaboró un procedimiento para entenderse con sus opositores. Lo practicó en Estados Unidos y otros países del mundo, incluso entre los palestinos. El principio fue recibido con cierta resistencia. Esforzándose por comprender sus necesidades y sus sentimientos logró un acercamiento con gente de Gaza. Finalmente lo invitaron a comer a sus casas. Véase su libro “Speak Peace in a World in Conflictwww.PuddleDancer.com. Puede utilizarse cualquier otro método aceptable para las partes. Pero es imprescindible acordar un protocolo, que actúe como una guía o camino que conduzca a la paz. También hay que reiterar que si una persona hace un acto dañino, no nos obliga a nosotros a realizar lo mismo. El ojo por ojo y diente por diente es puro salvajismo. No llevarse bien es una enorme pérdida de energía y recursos.


Muchos países del mundo han tenido que hacer frente a acciones subversivas, y las superaron mediante la ley y la justicia. Nunca matando inocentes por centenares e hiriendo a miles. Medios impuros contaminan los fines y los hacen inalcanzables. No soy el único en sentirme triste. Daniel Barenboim, conocido director de orquesta (Divan) y Mensajero de la Paz para las Naciones Unidas (con pasaporte israelí y palestino), dijo en un comunicado publicado en diversos diarios del mundo: “Escribo estas líneas con pesar en el corazón, ya que los acontecimientos durante las últimas semanas han confirmado mi convicción de larga data, de que no hay solución militar para el conflicto israelí-palestino”. La propuesta de Barenboim consiste en manifestar empatía o compasión mutua. Compasión, que en este caso, no se refiere a un sentimiento de comprensión psicológica, sino de una obligación moral.
Únicamente entendiendo el dolor del otro y lo que le hace sufrir, podemos ayudar a aliviar dicho dolor y avanzar uno hacía el otro.

Como sostenía Gandhi nunca hay que reaccionar contra la violencia pero tampoco ceder ante la injusticia. Sin justicia no hay paz válida. Debemos estar conscientes de que una vez que comienzan acciones violentas, las muertes de inocentes pueden llevar a ser tipificadas como crímenes de lesa humanidad.  Por ello todos los hechos, incluso los políticos, deben ser analizados y juzgados por un tribunal internacional independiente. Resulta imprescindible buscar caminos de armonía, para vivir en paz

Einstein dejó algunas enseñanzas aplicables: Una es que la mente que produce el problema, no puede dar la solución. Por ello mi propuesta de que sean mujeres las que negocien la paz. El otro concepto sabio es que si pensando como pensamos (ojo por ojo, diente por diente) llegamos donde estamos (el conflicto constante), ¿qué nos hace pensar que pensando igual, llegaremos a otro resultado? Por ello si los bandos en conflicto no lograron una armonización de intereses, la comunidad de naciones debe hacerlo como lo hizo en 1948. Se requiera coraje, humildad y determinación para llegar a un entendimiento. Aunque no sea por amor ni una obligación moral, debería serlo por la simple comprensión de evitar el aniquilamiento mutuo. Las armas futuras serán cada vez más sofisticadas y poderosas. Y puede llegar el momento en que coloquen (mediante robots o drones) una bomba atómica de bolsillo, bajo la cama de la máxima autoridad enemiga y hacer desaparecer a toda una ciudad. Drones indetectables pueden ser más económicos y eficaces que construir túneles. El precepto de negociar con el enemigo mientras estamos a tiempo, está más vigente que nunca. Pasemos ahora al enfoque espiritual.

El enfoque espiritual
El gran culpable de muchos problemas es nuestra mente. Dijo el Dalai Lama: Nosotros tendemos a ser controlados por nuestra mente, siguiendo su sendero egocéntrico. Por lo tanto para lograr una perspectiva espiritual es necesario dejar de lado nuestra avaricia, nuestras ambiciones, los deseos de todo lo mío, mío, mío de la mente, excluyendo, de esa forma al prójimo, que conduce irremediablemente al sufrimiento. Para pasar de lo mío a “lo nuestro” incluyendo al prójimo, debemos hacerlo desde la perspectiva divina o universal. Hay diversos procedimientos de control de la propia mente, como los recomendados por el Dr. Alexander Bain y sus seguidores. O seguir procedimientos miles de años más antiguos, como la meditación y la contemplación. Un procedimiento simple es reemplazar los pensamientos de superioridad por pensamientos de humildad, los de odio por los de amor, los de agresión por los de no violencia, y así sucesivamente. Esto nos libera del sufrimiento causado por nuestras acciones o las de los demás. De los profetas y yoguis nos viene el mismo concepto: todos somos uno en la Divinidad.
Por ello es necesario elevarse y pensar espiritualmente. Lo cual es lo opuesto de lo que puede ser una estrategia de guerra sin solución. En primer lugar, (y esto lo aprendí trabajando en prisiones de máxima seguridad), nunca miramos a nuestro prójimo como un ser malo, dañino o perverso. Lo contemplamos como un ser divino, inocente, amoroso y puro. Esto no es ser naife, sino porque esto es lo que queremos que se manifieste. Este aspecto lo descubrió Nelson Mandela en su lucha para solucionar el problema del apartheid en Sud África: Pensar muy bien de las personas a menudo les permite comportarse mejor de lo que harían de otra forma. Jack Kornfield sostiene que esto tiene efectos sorpresivos. La práctica espiritual puede ser muy simple: Contemplar con los ojos de la compasión  y actuar con nuestra intención más sabia. (After the Extasy the Londry, 253). Esto conduce al perdón y la redención.

  Para que haya paz debe primar la justicia, sin justicia no hay paz posible. Pero para ello primero debemos lograr la paz en nuestra conciencia, estar en paz y manifestar paz.   
   Debe reconocerse la existencia del otro, comprender sus necesidades y sus sentimientos: debe existir equidad y generosidad en las concesiones, debe renunciarse a la violencia para la solución de las disputas y aceptar  o designar tribunales arbitrales si es posible sin relación con las partes, cuyos miembros sean de países alejados. Hay que pensar diferente para producir resultados diferentes. Una mente armoniosa es calma y amorosa, no daña a nadie pero bendice a todos. La meditación hace que le mente adquiera hábitos virtuosos de pensar. La empatía y la compasión son naturales para todo ser humano que desea vivir en armonía.

Síntesis:
1 Corregir el problema de origen. Las Naciones Unidas deben otorgar a los palestinos los mismos derechos y obligaciones que Israel.
2 Hacer a todo individuo o comunidad responsable de sus actos violentos, por los que deberá responder ante la justicia.
 3 Los hechos deben ser juzgados por un tribunal internacional independiente.

4 Incorporar el elemento femenino con su visión para la negociación y para la solución de problemas de todos los días.
5 Adoptar un método no violento de resolución de conflictos.
6 Recordar que medios impuros contaminan los fines y los hacen inalcanzables.
7 Pensar en forma elevada. Controlar la mente egocéntrica. Nunca odiar y manifestar empatía y compasión  mutua.

17 de abril de 2013

CONFERENCIAS, charlas y retiros



Estoy encantado por las conferencias, charlas y retiros espirituales que tendremos en Buenos Aires, Mar del Plata y San Isidro en Argentina (abril hasta Junio). También estoy agradecido por los que trabajan para ello. Además de reencontrarnos con antiguas y nuevas amistades, estos encuentros nos cargan de energía, vitalidad, paz y alegría. 

©Pietro Grieco

9 de abril de 2013

MEDITACION y Respiración

 Meditación y Respiración



Para meditar los manuales tradicionales consideran dos aspectos previos: 
                   a) el lugar y 
                   b) la preparación individual. 
Antiguamente algunos individuos se apartaban de la sociedad y se retiraban al desierto, a las montañas o a los bosques. De esa forma creían evitar los problemas mundanos y obtener la tranquilidad  para meditar —por largas horas como una flor de loto— todos los días. Muchos maestros enseñan que este es el camino. Esto es un mito. Pues vayan donde vayan las personas llevan su problema a cuestas: su propia mente. Cualquier persona que esté quince minutos sentada sabe que tiene que moverse, tiene sed o precisa satisfacer necesidades imperiosas. Claro, con cojines, apoya-brazos y otras ayudas, puede una persona quedarse quieta más tiempo ¿una hora, dos horas, tres? Pero finalmente —aun entumecida— tiene que moverse. La creencia de que una persona para meditar tiene que convertirse en una piedra es una tontería. Lo que es verdad, es que para meditar hay que aprender a conquistar un silencio interior. Estar en paz. Meditar es no pensar.




Meditar es serenar la máquina infernal: la mente. Mi experiencia es que podemos meditar muy bien sentados en el suelo, en una silla con la espalda recta, haciendo caminatas de meditación, e incluso, acostados. Algunas de mis mejores meditaciones —posiblemente por la misma dificultad—, han sido estando parado. Si para logar paz tenemos que estar en un monasterio, entre apartadas montañas, ¿qué hacemos cuando estamos volando entre nubes y nuestro avión es zarandeado de lo lindo? ¿Nos ponemos a llorar? ¡De ninguna manera! Ese es el mejor momento para meditar y calmar nuestra mente y también la circunstancia. Meditar sobre el principio de la armonía, que operar universalmente y manifiesta su poder, siempre es de gran utilidad. La homeostasis, el conjunto de fenómenos que se auto-regulan para mantener el equilibrio, también se produce allí. Notros somos parte activa del universo.  Jesús lo demostró cuando los discípulos pensaban que la barca en la que navegaban se hundía; él calmó el viento y las olas. La armonía y el equilibrio están siempre disponibles, debemos saber activarlos.

El lugar no siempre lo podemos escoger. Debemos meditar donde podemos y cómo podemos, lo mismo sucede con la oración. Oramos al despertar o al ir a dormir, pero también lo hacemos cada vez que sentimos necesidad.

La preparación individual se refiere a qué hacer con el cuerpo y en especial los ojos. Con el cuerpo no hay que hacer nada, dejarlo en paz y relajarse. Con los ojos es posible cerrarlos o mantenerlos ligeramente abiertos. Algunos tratan de orientar la mirada al ojo de la mente que sitúan en la frente. Para algunos puede ser conveniente, pero no es muy relevante. Lo mismo qué hacer con las manos. Es posible colocarlas con la palmas abiertas al cielo, sobre las rodillas, o a la altura de la ingle; o cerradas y hacia abajo sobre las rodillas. Algunos adoptan incluso la unión del índice con el pulgar. A quien le beneficie que lo haga, quien no, que se sienta libre.

La parte que sí es relevante es la respiración. Lo he comprobado en una cinta de correr que mide el ritmo cardíaco. Si, por ejemplo estaba con un ritmo de 120 con la agitación normal, al comenzar a practicar la respiración de la meditación reducía el ritmo a menos de 100. En cambio si el ritmo era de 100 lo reducía digamos a 88. Estos son datos indicativos, no siempre sucedía lo mismo. Pero me pareció maravilloso que, con la respiración se puede serenar el ritmo cardíaco y con ello, la agitación de la mente. Se dice que algunos yoguis llegan incluso a detener el corazón.

La respiración simple es de dos pasos, inspirar y espirar. Se puede hacer con un ritmo de cuatro segundos cada paso. La respiración natural es lo que hacemos desde nacer sin pensar. El punto importante es la coherencia entre el ritmo de la actividad y el ritmo respiratorio. La falta de coherencia es lo que produce el agotamiento.

La respiración más adecuada es de cuatro pasos: Inspirar, sostener el aire, espirar, y mantenernos sin respirar. Es posible comenzar con un ritmo de cuatro segundos cada paso. Luego ampliar a seis, más adelante a diez y los muy, muy avanzados pueden pasar a veinte. No interesan los números lo que interesa es la calidad armoniosa del proceso. En esto no importa el destino, no hay que llegar a ningún lado, lo importante es el gozo en el hacer.

Algo que ayuda es realizar alguna afirmación positiva y  bella, con cada fase o paso de la respiración; la estética es importante en la meditación. Veamos un ejemplo concreto:
1.     Inspirar: Afirmar mentalmente: “Me lleno de energía, el Espíritu me renueva”.
2.     Sostener el aire: Afirmar: “Llevo alegría a cada célula de mi cuerpo.”
3.     Espirar: Afirmar: “Exhalo felicidad y compasión al mundo.”
4.     Sostener la respiración (no respirar): Afirmar: “Me gobierna la armonía.”

Recomenzar el proceso y hacerlo por cinco minutos como mínimo hasta que el ritmo cardíaco y la actividad mental se calmen. El procedimiento combinado contando los segundos puede ser un poco complicado para algunos, por ello sabiendo los conceptos, se simplifica el procedimiento relacionando mentalmente un solo concepto con cada fase. De esta forma:
1.     Inspirar: Energía
2.     Sostener: Alegría
3.     Espirar: Felicidad
4.     Sostener: Armonía

Reconozco mi gratitud a distintas fuentes: hinduismo, budismo clásico y tibetano y al budismo zen. Para casos de apremio, como un accidente o una catástrofe, hay un procedimiento simple de transformación que da Thich Nhat Hanh: Inspirar: Mentalmente repetir: Respiro y calmo mi cuerpo. Exhalar y repetir: “Mi ser sonríe”. Habitar este momento presente, es un momento maravilloso. Un momento de transformación. Hacerlo hasta que el rostro sea una sonrisa y todo el cuerpo sea una alegría.

Con la mente serena y, establecido el ritmo respiratorio se puede comenzar con la meditación propiamente dicha. Más adelante veremos los diversos tipos de meditación.

Que la jornada sea armoniosa y bendita con amor hacia todo el universo. 


©Pietro Grieco

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©Pietro Grieco

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