17 de abril de 2014

DE LA "PEQUEÑA PASCUA" A LA PESACH Y LA GRAN PASCUA


El New York Times del lunes 14 de abril comentaba el triunfo de Bubba Watson, en el torneo de Maestros de Golf celebrado en Augusta, Georgia. Esta es una competencia de perfección en la que participan los mejores jugadores del mundo. El artículo bien escrito por Karen Crouse,  explica cómo fue. Watson solía tener el comportamiento de un chico mal criado. Por ejemplo, el año anterior, al cometer tres errores le echó la culpa al caddy (ayudante). Al final del año, Bubba reunió a los miembros de su círculo íntimo para pedirles que le dijeran cómo ser una mejor persona. Los miembros de su equipo, le sugirieron re-enfocar como él veía su carrera y dejar de considerar al golf como un trabajo. Lo alentaron a comprenderlo como un juego y a alegrarse por lo que había logrado, en vez de lamentarse por sus defectos. Durante el año 2014 su actitud fue fantástica y, para los que trabajaban con él, muy divertido. El triunfo, por segunda vez, de este importante torneo le permitió a Bubba Watson volver a lucir la chaqueta verde, símbolo de un maestro, algo que muy pocos lograron en la historia de este deporte. No hay buen jugador sin el contexto total de una buena persona.

                                       Ahora paso a mi “pequeña pascua”.


  La Pascua hebrea celebra la liberación de la esclavitud en Egipto. La Pascua cristiana celebra la libertad de las condiciones de la materia, vencer la muerte y la resurrección de Jesús. Ambas celebran la libertad de aquello que nos ata, que nos limita, que nos condiciona y condena al fracaso y al sufrimiento. Son celebraciones que varían según las naciones y las culturas, en todo el mundo. En mi caso, celebro mi pequeña pascua cuando puedo lograr la libertad de aquellas actitudes o aspectos del carácter que me hacen irritable o insoportable.


                 Mi pequeña pascua es lograr modificar los conceptos mentales que producen una visión
distorsionada de mis actividades

                 Mi pequeña pascua consiste en dejar de enfocarme en mis defectos, en lo que me irrita, y concentrarme en la gratitud de lo que he logrado y la alegría de realizar la actividad que me toca cada día. 

En conclusión
mi pequeña pascua
es una sucesión de pequeñas
muertes y pequeñas 
resurrecciones. 

Las muertes de los pequeños egos a las resurrecciones del ser espiritual puro.


   La Pesach es la celebración Judaica de un hecho acaecido hace más de tres milenios, mientras que la Pascua cristiana es la celebración de la resurrección de Jesús, que se cree sucedió hace unos dos milenios. La primera celebra lo que se cree un hecho histórico, la segunda un hecho de fe. Dado que la única fuente de ambas pascuas son la Torá y los Evangelios, y no hay registros históricos que validen esos hechos, la aceptación es una cuestión de creencia personal y su interpretación está sujeta a constantes cambios. Estos aspectos (creer o no) hacen a la libertad de conciencia de cada individuo.

   Es útil ver la etimología de los términos. El significado de Pesah, en inglés, “Passover” se refiere a pasar sobre aquellas puertas marcadas con la sangre de un cordero, sin que las plagas entraran en ellas, como señal de la protección divina en Egipto. El significado es debatido hoy en día, pero es el generalmente aceptado de que Dios se saltearía las puertas de los hebreos durante las diez plagas mencionadas en Éxodo. Pero “passover” o “pasar sobre”, también se lo puede aplicar a pasar sobre el Mar Rojo, cuando los israelitas eran perseguidos por el ejército egipcio. Digamos que, de una forma u otra, hace referencia a la intervención divina para proteger a los oprimidos, elevarlos espiritualmente para hacerlos “pasar sobre” grandes obstáculos y lograr la  libertad. Otras traducciones hacen referencia al verbo “pasach” como “él tuvo piedad”. O sea un acto de compasión divina.

  Si futuras investigaciones, en especial de académicos judíos, aportan nuevas evidencias es posible que surjan nuevas interpretaciones. Muchos de los hechos de Éxodo y Deuteronomio han sido cuestionados por lo contradictorio. Primero Jahveh otorga a Moisés los Diez Mandamientos, con el central precepto de “No matarás” (Éxodo) y luego lo contradice, en Deuteronomio, ordenándole a Josué matar a hombres y mujeres, niños y ancianos, en la conquista de Canaán.  Algunos especialistas en Historia se han preguntado: ¿Y qué culpa tenían los inocentes pueblos de Canaán, para ser arrasados sin misericordia? ¿No era Dios el Padre de todos sus hijos? ¿En qué quedaba el sagrado mandato de “No matarás”? Actualmente, se considera que el Deuteronomio fue escrito mucho después del fallecimiento de Moisés. The New Oxford Annotated Bible, informa que fue escrito alrededor del año 700 BCE.

   A su vez, en el caso de Jesús, su resurrección pronto se convirtió en uno de los fundamentos de las creencias de los seguidores de ese nuevo Mesías o Salvador. Si el amor de Dios, pudo  salvar a su hijo amado, llevaba la promesa de salvación para todos los que creyeran en él; incluso evitarles el mal trago de pasar a través de la muerte y poder salir de este estado de conciencia a otra dimensión (el cielo, un multiverse, o como se lo denomine),  a través de la ascensión. En un mundo donde la mayoría vivía en estado de esclavitud, la promesa de ser libres al saber la verdad, era un argumento fenomenal para masas hambrientas de esperanza. Independiente de cuestionamientos académicos, lo concreto es que, sean hechos reales o mitológicos, se han convertido en celebraciones para millones de personas en todo el mundo. 

   El profesor Paul Tillich sostuvo que Jesús  (el Mesías o Cristo), no trajo una nueva religión, él trajo un nuevo ser (ver The New Being). Lo dice refiriéndose a la segunda epístola a Los Corintios: si alguien esta en unión con Cristo es un nuevo ser; el viejo estado ha pasado, existe un nuevo estado de cosas. Por ello concluye que lo que Jesús intentó traer fue un Nuevo Ser, una Nueva Creación, una Nueva Realidad. Por ello fue llamado Cristo, el Mesías que libera de una condición humana de violencia y odio, y conduce a una nueva dimensión de armonía y amor. La propuesta del prof. Tillich es que todos debemos dejar las cosas viejas y abrazar al Nuevo Ser. Esto apoya la celebración de mi pequeña pascua, para renovarnos, crear una nueva realidad e ir erigiendo en nosotros un nuevo ser. 

   Volviendo  a Bubba Watson, su caddy, Scott, dijo que en este año, no tuvo necesidad de aplaudirlo ni darle aliento, pues Bubba supo mantenerse equilibrado en cómo tomar lo bueno y lo malo. Enfatizó que: “Este año fue fantástico en mantener el control de su mente”. Esto ratifica lo que constituye mi pequeña pascua: saber tomar las cosas con equidad, con equilibrio, mantener bajo control nuestra mente.
   Al liberamos de los malos hábitos, de las reacciones contra los que nos rodean, de las pequeñas esclavitudes de nuestra propia mente, podremos celebrar la pequeña  pascua y la grande. La liberación ahora es parte del trabajo individual. Debemos tener autodeterminación para ser responsables de nuestro propio destino. Podemos preguntar, con humildad, a quienes nos rodean, que nos digan qué deberíamos cambiar para ser mejores personas. Lograr una nueva visión, y enfocar nuestras actividades con alegría. Como señaló Jesús, si no somos capaces de hacer pequeñas cosas, ¿cómo haremos grandes cosas?
  
Por ello la celebración de mi pequeña pascua me permite absorber el perfume de las flores, escuchar el canto de los pájaros, dedicarle más atención a mi esposa, escuchar más a mis amigos.   De esta forma espero dejar morir mis pequeños egos y resucitar un poco cada día a la inmensidad de la vida.

©Pietro Grieco


26 de marzo de 2014

CONCLUSIÓN SOBRE EL TIEMPO



Quiero agradecer los comentarios recibidos de Karin, Raúl, Bianca, Liliana y Sherrie, junto con los de su esposo, que enriquecieron los textos acerca del tiempo. Había decidido dejar para más adelante una tercera parte, pero un artículo de National Geographic de este mes me hizo cambiar de idea. Por ello recomiendo leer  Star Eaters, por Michael Finkel, de este mes (Marzo 2014) en National Geographic, que podría traducirse como “Devorador de Estrellas”, refiriéndose a los agujeros negros.

Entre otras cosas Finkel dice: “Usted probablemente escuchó la frase ‘el tiempo es relativo’. Lo que esto significa es que el tiempo no se mueve a la misma velocidad para todo el mundo. El tiempo, como Einstein descubrió, es afectado por la gravedad. Si se colocan relojes sumamente precisos en cada piso de un rascacielos, van a marchar a velocidades diferentes. Los relojes en los pisos bajos —cercanos al centro de la Tierra, donde la gravedad es superior— se moverán a una velocidad más lenta que aquellos en los pisos superiores”. Relojes en los satélites de posicionamiento global (GPS) tienen que regular el tictac de su velocidad, un poco inferior a los que se encuentran sobre la superficie  terrestre. Si no lo hicieran, el GPS no sería preciso”.  Más adelante,  agrega: “Los agujeros negros, con su increíble atracción gravitatoria, son básicamente máquinas de tiempo.” Si una persona viajara en una nave espacial y llegara sumamente cerca del horizonte de eventos, de un agujero negro, sin cruzarlo, por cada minuto que estuviera allí, en la tierra pasarían mil años. Como ya había dicho en los blogs anteriores la gravedad contrae la materia y el tiempo, que depende de ella. Finkel da esta frase concluyente: “La gravedad aplasta al tiempo”. Y, yo agregaría, si se pasa (una nave, planeta o estrella) el horizonte de eventos y se cae en un agujero negro, directamente el tiempo desaparece. Lo que me lleva al convencimiento de que el tiempo no es un ente, una cosa ni una dimensión, pues las cosas que existen  pueden transformarse pero no desaparecer.

Pensar en el tiempo como un ente o cosa, nos viene de los griegos, quienes creían en Cronos, el dios del tiempo. De él nos vienen palabras como “cronología”, “cronológico”, “cronógrafo”,  etc.  Al haber identificado al tiempo con un dios, se generó en la mente colectiva la identificación del tiempo con algo que existe y está allí en algún lado. Pero Cronos era hijo de Urano (cielo) y Gea (la tierra).O sea, desde su inicio el tiempo fue hijo o dependiente  de un sistema de coordenadas de referencia que le daba origen. El tiempo no existe por sí solo.

El tiempo tampoco existe como elemento, no figura en la tabla periódica. Por lo tanto si no es un elemento ¿qué es? Es una relación entre un objeto o sujeto en movimiento respecto a otro plano de referencia o sistema de coordenadas. Si nada se mueve no hay tiempo. Por lo menos a nivel científico nada hay para medir. A nivel filosófico son posibles otros enfoques. El cosmos  no es algo en movimiento sino, desde el Big Bang, un fenómeno del movimiento.

Heráclito, utilizó el río como metáfora del tiempo, una imagen de aquello que siempre corre, que pasa, que requiere movimiento y se renueva. Por ello ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río. Un lago no expresa la idea del tiempo. Un roca tampoco. Desde sus orígenes el tiempo estuvo íntimamente ligado al movimiento y a un sistema de referencia. Aristóteles también sostuvo que el tiempo está relacionado con el movimiento, con el agregado de que puede medirse partiendo de un “antes” a un “después”. No hay tiempo antes del Big Bang, ni más allá del horizonte de eventos de un agujero negro, más allá del cual ni la luz puede escapar de su gravedad. Por ello constituye el límite del tiempo. 
   
Mi conclusión es que 
el tiempo no es una cosa, ni un ente, ni siquiera una dimensión, es una variable del mundo físico que puede ir de cero a un valor sumamente elevado pero que nunca podrá superar la velocidad de la luz del sistema de coordenadas al que está referido.
©Pietro Grieco

21 de febrero de 2014

VIVIR EN EL PODER DEL AHORA O EN EL PODER DE MAÑANA - II Parte

   Como mencioné en el blog anterior, desde hace unas décadas, se puso de moda repetir que hay que morar en el “Ahora”. Esto no es nuevo. Desde la antigüedad, hubo personas que insistieron en que hay que morar en el supuesto único tiempo que existe: el presente, pues el pasado ya se fue y el futuro no llegó. Parece simple y convincente, pero es falso, de igual manera que la tierra es plana y las paralelas nunca se cruzan.  Esta creencia proviene de una observación pesimista, en cuanto a que la
existencia es sufrimiento. 

Por lo tanto, el pasado viene lleno de remordimientos y amarguras, y el futuro —dado que hay que sufrir—, traerá mucha angustia. 


  Pero ¿qué sucede si el pasado trae bellos recuerdos y el futuro promete experiencias plenas de felicidad? 

El argumento carece de validez, especialmente cuando el pasado fue muy bueno y el futuro promete ser aún mejor.

  Vivir ciegamente en el ahora, como quien vive en una burbuja de fantasía, ha sido refutado muchas veces a través de diversos argumentos. 
  Una fábula de Esopo reiterada por La Fontaine y Samaniego, es clara para entender la tontería de pretender vivir clavados en el ahora. La misma se refiere a la cigarra y la hormiga. La cigarra vive ciegamente en el “poder del ahora”. Segura, en el supuesto único tiempo, canta durante el verano. La hormiga, al saber que en el invierno no tendrá el mismo alimento, labora acumulando para el futuro. Cuando finalmente el invierno llega y la cigarra recurre a la hormiga, ésta le niega el alimento, pues si le da no habrá suficiente para las dos. 
                                             
De esta forma la cigarra paga con su vida al morar   tontamente en el ahora.
    El profesor Robert Grudin, en su libro El Tiempo y el Arte de Vivir, sostiene: “La inmediatez física del presente —su insistente, casi prostituida disponibilidad— tiende a oscurecernos su identidad más espiritual, la cual es única y frágil y maldita y condenada a morir. El presente es una princesa condenada, elegante e impresionantemente hermosa quemando el final de su vida con la falsa apariencia de una chica escandalosa. Ella está siempre a nuestra disposición para tomarla, así y todo aceptamos esta invitación demasiado seguido; e incluso aceptándola a menudo raramente comprendemos que no hemos hecho una conquista material sino más bien contactamos con un espíritu soberano, entramos en un dominio de ser cuya luz y poder transfigura todos los otros elementos” (p. 187/8). 



Este es el problema o paradoja del presente: el de transfigurar los otros elementos, cegando la percepción de otros sistemas de coordenadas con sus tiempos propios.

  Sabemos que el cerebro está localizado en el tiempo y el espacio. La mente, en cambio, es “no local” o sea no está limitada al espacio ni al tiempo. Esto explica por qué hay personas que dicen conocer su pasado remoto y hace regresiones, y otras que han tenido visiones de lo que sucederá en el futuro. Más que viajar en la flecha del tiempo, lo que sucede es que la mente abarca todas las dimensiones, y puede situarse en cualquiera de ellas. Muchas  personas cuentan que han visto y vivido el devenir. Hay millones de casos de personas que han tenido experiencias fuera del cuerpo (OBE) y otras que han muerto y han regresado de estas experiencias cercanas a la muerte (NDE). Toda esta actividad mental ocurre mientras el cuerpo continúa donde está.

Andrew Tomas en La Barrera del Tiempo, (Plaza y Janes, Editores) cuyo título en inglés es mucho más interesante: Beyond the Time Barrier, o sea Más Allá de la Barrera del Tiempo, cuenta:
El doctor J. Forbes Winslow, en su libro Las enfermedades oscuras del espíritu, cita un hombre que desde lo alto de un barco cayó al mar y se estuvo ahogando durante dos minutos, antes de que llegara el equipo de salvamento. Sus sensaciones están así consignadas: “De este modo, viajando desde atrás, cada incidente pasado de mi vida parecía fulgurar a través de mi memoria en un orden invertido, no sólo en sus grandes líneas, sino formando un cuadro completo con todos sus detalles; en una palabra, el conjunto de mi existencia parecía colocada ante mí como una especie de vista panorámica.
Unos años atrás, en Moscú, un ingeniero —relación del autor— fue derribado y herido en el Metro. En algunos segundos se sucedieron en su mente, con todos sus detalles, los episodios de su larga existencia.
No distinguía si recorría su vida a una velocidad fabulosa, o si los hechos, desde la infancia hasta el día del accidente, aparecían juntos como en un vasto fresco.
En ambos casos, como en muchos estudios psicológicos sobre los sueños, los hechos, que en las coordenadas de referencia espacio temporal duran años o toda una vida, ante la conciencia no tienen duración y pueden contemplase como un fresco, al unísono, puesto que en la conciencia el tiempo no existe, es un concepto relativo pero nunca un objeto. Por ello cuando nos invitan a algo que no nos interesa, decimos “No tengo tiempo”, pero si es algo que nos agrada en gran manera, vamos, pues previamente decidimos “hacernos el tiempo”. Para lo que nos gusta o consideramos importante, nos “creamos tiempo”.  

  Por ello, a la felicidad se la considera íntimamente ligada a nuestra actitud respecto al tiempo. Las personas felices parecen completas en el presente, alegres,.., en vez de agobiadas por remordimientos del pasado o ansiedad por el devenir. Dan la apariencia de permanencia y consistencia. Robert Gudin sostiene: “Aman experiencias pasadas y el hacer planes; hablan del pasado y del futuro, no como contextos externos, más bien como…, la quieta extensión de su propio ser. Uno casi siente que sus vidas poseen un tipo de eternidad calificada: que pasado y futuro, nacimiento y muerte, se encuentran como en la unión de un círculo (188)”.  La extensión del ser no es a nivel físico sino espiritual. La intención de Grudin es sugerir elevados niveles de percepción e integridad. Por encima de todo estar despiertos, alertas a la verdad de nuestros propios pasados y futuros, así como el presente. Con lo que reitera lo que ya dijera el filósofo romano nacido en Córdoba. La vida no es breve, la hacemos breve cuando no vivimos sabiamente.  

  Las fórmulas de Lorenz (y Einstein) sobre la contracción del tiempo permiten predecir lo que ocurrirá en el futuro de los viajes espaciales. Andrew Tomas da el ejemplo del astronauta (de 25 años) que viaja a la estrella Vega. Al regresar a la tierra en 14 años (según su sistema de coordenadas), ahora tiene 39 años y se encontrará que su esposa (de la misma edad cuando salió de viaje), que ¡tiene 90 años! En grandes distancias y a velocidades cercanas a la luz, como ya habíamos visto el tiempo se contrae y corre mucho más lento. Otra paradoja. Si una persona gana 1000 unidades de dinero por el trabajo de un día de 24 horas, o sea por una rotación de la tierra, pero si viaja como astronauta y da 16 giros alrededor de la tierra, ¿debe cobrar 16000 unidades? Si el proceso de contracción se podría replicar en la tierra (como se hace con la falta de gravedad) ¿la gente podría vivir muchos siglos? A medida que elevamos la conciencia y abrimos posibilidades a la mente tendremos un dominio cada vez mayor del tiempo, hasta que el dios Cronos deje de gobernarnos y comience a ser nuestro servidor.

  Como vimos en el blog anterior Einstein sostuvo y demostró, que “Cada cuerpo de referencia (sistema de coordenadas) tiene su tiempo propio; una indicación de tiempo sólo tiene significado cuando indica el cuerpo de referencia al que se refiere.” En los textos sagrados de la India  y judeo-cristianos el tiempo se lo consideraba relativo. La Biblia dice que: para Dios un día es como mil años, y mil años como un día, (2 Pedro 3,8). O sea que, teológica y metafísicamente, el tiempo no es absoluto. Como seres espirituales o expresiones de un Ser Trascendentes manifestamos esa cualidad de trascender las dimensiones espacio-temporales. Esto sucede naturalmente durante el sueño, en plena meditación o durante estados místicos. Einstein dijo: “La emoción más completa y más bella que podemos experimentar es la sensación de lo místico.

Es la simiente de toda verdadera ciencia” (citado por Andrew Tomas, p. 39). En esos estados es posible percibir toda la realidad y las leyes científicas que la rigen. En mis pocas y breves experiencias de este tipo me fue posible experimentar el universo como un todo y mí ser en armoniosa unidad con ese todo. Aquellos que lo vivieron dicen que es muy bello.

    El ser espiritual, como pura conciencia, no está restringido ni preso en un eterno ahora, es libre, completamente libre como puede concebirlo y puede moverse en todas las dimensiones y en cada caso morará donde siente que es apropiado para cada situación. Muchas circunstancias espaciales son restrictivas, no podemos extender una pared, ni elevar el techo donde vivimos, ni reducir el océano, son dimensiones dadas, pero el tiempo propio podemos determinarlo y utilizarlo a placer: dormir poco o mucho, leer una hora o dos, caminar toda la mañana o la tarde, ir a charlar con amigos o practicar un deporte. El tiempo, bien empleado, brinda libertad y creatividad para recrearnos y recrear el mundo. Aprovechando las lecciones del pasado, y desarrollando la visión de futuro, vivimos el presente con armonía.

  Reitero lo dicho en el blog anterior: El ser espiritual no mora en el pasado, el presente ni el futuro, mora en la intemporalidad de la conciencia, la cual, como fundamento último del ser, es puro espíritu. Posee la libertad de situarse donde desee. Las dimensiones espacio temporales definen coordenadas específicas al movimiento del cuerpo y al cerebro, pero no se circunscriben a la conciencia y a la mente. Por el contrario es la conciencia que abarca las dimensiones espacio-temporales y hace que la mente se mueva y sitúe en las coordenadas que elige. Es durante los estados místicos cuando la visión de la conciencia abarca con claridad todas las dimensiones y la mente las recorre y razona con ellas.
  
  Así como la teoría de la relatividad nos liberó del tiempo newtoniano absoluto (igual en todas partes) la concepción espiritual nos libera de la esclavitud del tiempo sujeto a coordenadas espaciales, y nos abre la posibilidad de vivir un día como mil años y mil años como un día. 
©Pietro Grieco


31 de enero de 2014

VIVIR EN EL PODER DEL AHORA O EL PODER DE MAÑANA



  En materia espiritual hay conceptos que, por su repetición, se convierten en moda. Mantras sagrados repetidos sin pensar, como si fueran verdades  evidentes de por sí. En este texto y el siguiente deseo refutar que: “Hay que morar en el ahora, pues el presente es el único tiempo que existe”.  

  El énfasis de vivir en el presente (se dice) es para evitar los remordimientos del pasado, saber dejarlos ir. Claro, tampoco morar en el futuro pues angustia pensar qué nos puede deparar. He leído, hace unos días, en una columna de espiritualidad iniciar con: 
“La eterna amenaza del futuro”
(Infobae 28-1-14), como si el futuro fuera un monstruo amenazante. Y, de esa forma, forzar la conclusión sobre la importancia de morar “en el ahora”. Afirmación sin fundamento, puesto que hay consenso científico en que si comparamos la calidad y promedio de vida desde la antigüedad al presente, la situación humana siempre evolucionó favorablemente. Además a muchas personas les place recordar con afecto el pasado, asi como pensar en sus planes, sus proyectos y sus metas en el futuro.

  De los griegos nos vienen dos posiciones filosóficas opuestas respecto al tiempo, la “estática” (de Zeno y Parménides), que sostiene que elcambio temporal es una ilusión; y la “dinámica” opuesta a la posición anterior  (de Heráclito y Aristóteles), en la cual el tiempo es un constante fluir. Una definición filosófica actual indica que es la dimensión del cambio, para distinguirla de las otras tres dimensiones del espacio.

  En la cosmología de Newton, de un universo mecanicista, el tiempo era absoluto. Una hora era una hora en cualquier lugar del universo. La teoría de la relatividad vino a cambiar las cosas, al demostrar que algunos hechos son del pasado y otros del futuro sin importar el marco de referencia. Además las leyes fundamentales de la física son reversibles, o sea,  la materia puede transformarse en energía y viceversa.

  Como el universo determinista y absoluto newtoniano fue reemplazado por la teoría de la relatividad, el concepto del tiempo absoluto, como el metro absoluto han dejado de serlo. No debe llamar la atención que el eterno “presente ahora”, haya perdido su encanto. Albert  Einstein en el capítulo 9 de su obra “La Relatividad”, explica:

Cada cuerpo de referencia (sistema de coordinadas) tiene su tiempo propio; una indicación de tiempo sólo tiene significado cuando indica el cuerpo de referencia al que se refiere.
Antes de la teoría de la relatividad, la física suponía siempre tácitamente que la indicación del tiempo tenía un valor absoluto, es decir, que era independiente del estado de movimiento del cuerpo de referencia.

  Un ejemplo ayudará a entenderlo. Para una persona parada en una estación y otra viajando en un tren, el tiempo corre de manera diferente. Un rayo que cae delante del tren será visto primero por el pasajero que camina en el tren y se acerca al lugar del fenómeno, mientras que el individuo parado al costado de la vía, el tiempo será más extenso. Veamos otro ejemplo.

  Supongamos un tren de algodón, a medida que avanza la presión del aire y del viento harán que el tren se encoja. A medida que incrementa la velocidad, más se contraerá. Si en el tren hay relojes también de algodón, se irán encogiendo con lo cual las manecillas se harán más pesadas e irán más lentas. El tiempo será más lento.  Esto explica por qué un viajero espacial, que deja en la tierra a su mellizo, luego de un tiempo al regresar será más joven que su hermano. Para él el tiempo corrió más lento y fue más breve. Es paradójico, pero (en igualdad de condiciones), un individuo parado envejecerá más rápido que uno en movimiento. Einstein también explicó el concepto subjetivo y relativo del tiempo con el ejemplo de que breves momentos en un incendio puede parecernos una eternidad, mientras que en una reunión con amigos, el tiempo pasa volando y, por ende, parece más breve.

  Es claro que esto no es nuevo. Séneca, en su magnífico escrito “Sobre la Brevedad de la Vida”, sostiene que no es breve la vida, sino que los hombres la hacen breve por no saber aprovecharla. Para evitar que el tiempo parezca breve, cada individuo debe aprovechar su tiempo propio viviendo con intensidad, reflexionando sobre la misma, pues como dijo Sócrates, una vida sin análisis no merece ser vivida. O sea hay que saber utilizar el tiempo para que no se nos escape como agua entre los dedos.  En síntesis: 
 “Para Séneca, aquel que mejor vive la vida, es el sabio, ya que recuerda sabiamente el pasado, sabe aprovechar el presente y dispone [de] el futuro. Esta unión de los tres tiempos, hace posible que la vida del sabio sea larga; y muy corta la de aquellos que se olvidan del pasado, descuidan su presente y miran al futuro con miedo y temor”  Wikipedia Org.

  Filosóficamente la idea de morar exclusivamente en el “tiempo presente” fue rechazada. Dado que, cuando se dice tiempo presente, ya pasó debido al retraso de los sentidos en percibir los hechos. Humanamente el tiempo presente siempre es pasado. La neurociencia nos dice que los humanos no viven en el momento de los hechos pues el cerebro tarda en organizar la información del sonido que viaja mucho más despacio que la luz. Eso se ve claro en las entrevistas televisivas cuando el entrevistado se encuentra en un lugar alejado del centro de noticias. Se hace evidente que el cerebro no puede procesar la imagen (luz) y la voz (sonido) en forma simultánea. Descubriéndose así el engaño del llamado tiempo presente. Otra observación es que el tiempo puede estirarse, debido a que la memoria retiene más los hechos nuevos o más intensos. Por lo tanto a los que experimentan hechos nuevos, les produce la sensación de que han vivido más. Esto sucede durante las vacaciones como en la infancia. El tiempo parece más largo o extenso porque todo es nuevo.

  En materia espiritual hay que evitar caer en posiciones absurdas impuestas por las corrientes de moda como vivir en el “Poder del Ahora”. Nada es más efímero que el tiempo presente. Cada individuo debe morar en el tiempo propio que le corresponde.

 




El ser espiritual no mora en el pasado, ni el presente, ni en el futuro, mora en la intemporalidad de la conciencia, la cual, como fundamento último del ser, es puro espíritu.

Posee la libertad de situarse donde desee. No es que las dimensiones espacio temporales circunscriban a la conciencia y a la mente, simplemente la mente las abarca y razona con ellas en la conciencia que todo lo permite y registra.


En el próximo blog profundizaré estos conceptos para que no queden dudas.



©Pietro Grieco

31 de diciembre de 2013

GRACIAS

      

    Gracias queridos lectores por seguir estos textos y enviarme vuestros comentarios. Debo confesarles que tuve mis dudas para comenzar esta forma de comunicación. Muchos amigos me insistieron en usar las redes sociales para difundir espiritualidad y hacer conocer mis escritos. Resistí por años. Finalmente, El Blog comenzó con unos pocos seguidores que fueron incrementándose hasta llegar a centenares y centenares que lo leen y me hacen saber sus inquietudes y enfoques. Muchas gracias a todos y en especial a Bianca por su persistente y amoroso apoyo.

     
    Para el año próximo ya tengo programado algunas conferencias, la aparición de un nuevo libro y retiros. Uno que ha despertado mi ilusión es el Retiro que están organizando para fines de octubre de 2014, en la Patagonia andina, cerca de El Bolsón. El tema: EL AMOR.  ¿No es increíble que en las escuelas y universidades del mundo se educa  para ser exitosos en una profesión pero no cómo ser exitosos en el amor? Eso explica por qué habiendo tanta gente exitosa se siente desdichada por carecer de amor. El amor sana nuestra alma, restaura las heridas y fortalece nuestro ser. Amar nos enaltece, emociona y permite logros imposibles.

                                                              

Retiro sobre El AMOR

Un retiro para aprender lo más difícil de la vida:

amar incondicionalmente y ser amado incondicionalmente.


    
     Las personas creen amarse. Pero la práctica psicológica nos informa que por las ambiciones, deseo de éxito y frustraciones, en la cultura hedonista y narcisista de occidente es muy habitual, detestarnos, incluso odiarnos, en vez de amarnos incondicionalmente.

      
      Esta falta de amor hacia nosotros mismos hace que en vez de buscar la felicidad se la sustituya por la satisfacción inmediata de deseos. Y, como sabemos, satisfacer deseos, como único objetivo, es la fuente de todos los problemas morales, mentales y físicos de la humanidad. Es triste pensar que se puede llegar al fin de una vida sin haber amado ni ser amado por no haberlo aprendido.

     
     No se puede amar si no se sabe cómo. Esto fue lo que llevó al Prof. Leo Buscaglia a proponer un curso en la Universidad de California, Los Ángeles. Resistido por las autoridades, pronto se convirtió en un éxito notable, pues a los jóvenes se les enseña geografía, física, psicología, matemáticas, literatura, el uso de armas, sexología, pero no se les enseña a amar. Aprender a amar correctamente puede transformar nuestras vidas y de aquellos que nos rodean. La paradoja de este mundo es que millones de personas logran todo lo que desean menos tener amor.

      
      Cuando amamos  muchas veces lo hacemos con exclusividad, con egoísmo y narcisismo confundiendo satisfacción física en vez del bienestar propio y de nuestro prójimo.





Amar demanda aprendizaje y práctica. 

      Por ello en el retiro se harán ejercicios específicos que nos liberen de mandatos familiares y sociales equivocados, para desarrollar nuestra capacidad de amar con libertad, sin ataduras ni posesividad que bendiga a nuestro ser y nos relacione con los demás en forma sana, armoniosa y alegre. Y sin duda nuestra elevación espiritual nos 
abrirá el corazón para ser amados y a amar incondicionalmente.




   El año próximo promete muchas bendiciones. Mi  deseo para todos:



¡UN   FELIZ   y   GOZOSO  AÑO  NUEVO  PLENO  de  AMOR!




©Pietro Grieco

23 de diciembre de 2013

EL SECRETO DE MANDELA

    ¿Cómo pudo un individuo condenado a muerte por subversivo salir de la cárcel luego de 27 años, con una sonrisa, ser respetado por sus enemigos, llegar a la presidencia de su país, eliminar la barrera de discriminación entre razas (Apartheid), lograr la integración de todas las etnias y la admiración del mundo entero? Parece imposible, pero Mandela lo hizo. Fue presidente por un período y se convirtió en el estadista más amado del mundo. Fue conmovedor ver en sus funerales a personas de todos los continentes expresar veneración por este hombre, que en vida se había convertido en un mito de integridad y sabiduría política.

    Es tan excepcional que muchas personas se han preguntado ¿cómo surgió un hombre con semejantes cualidades superlativas?  Por ejemplo el filósofo Santiago Kovadloff, en un bello texto titulado “El hombre que vino del futuro” (La Nación, 17-12-13) dijo: “Sobre él se sabe todo. Sólo una incógnita subsiste. ¿Cómo fue posible un hombre semejante? ¿Qué alquimia misteriosa produce la aparición de espíritus como el suyo?” Mi convicción es que Nelson Mandela desde una mísera prisión desarrolló la energía interior que lo elevó a estar en contacto con Dios, El Futuro, y con esa energía del Espíritu transformó el presente. ¿Cómo lo hizo? Veamos.

    En la cárcel se eliminan muchos de los “ruidos” externos que constantemente distraen la mente, para concebir y percibir el futuro con claridad. Fue semejante a “la experiencia del desierto” de los profetas,  o del silencio en la soledad para los yoguis en las cuevas del Himalaya. Soledad para conquistar el silencio interior y dejar que hable el espíritu directamente a la conciencia. El silbo suave y silencio del que habla la Biblia. En esa circunstancia Mandela recordó la lucha en esa misma tierra de Mahatma Gandhi (a principios del 1900), contra la discriminación utilizando la no-violencia. Halló inspiración es ese ejemplo formidable. Al mismo tiempo, con la mente en paz se liberó del foco de atención transitorio del presente y se expandió en el tiempo y el espacio. La visión profética fue siempre traer el futuro al presente. Como dije “El futuro no es una dimensión del tiempo ni del espacio, es una dimensión que trasciende lo humano, es una manifestación de la Divinidad, que permite afirmar que Dios es Futuro” (Dios es Futuro, pág. 11)

    ¿Qué produjo el cambio? Sabemos por su biografía (autorizada) escrita por Anthony Sampson que dio prioridad a los aspectos interiores de su ser: la honestidad, la sinceridad, la simplicidad, la pureza, la generosidad, la ausencia de vanidad, la prontitud para servir al prójimo —todas cualidades al alcance de cada individuo— y que son el fundamento de la vida espiritual. Todos podemos hacer lo mismo.

    Sus propias palabras indican la estricta disciplina que utilizó en la cárcel,  pues es lo que recomendó, por escrito, a su esposa 
Winnie cuando cayó presa:

“Vas a encontrar que la celda es un lugar ideal para conocerte a ti misma, para buscar realística y regularmente los procesos de tu propia mente y de tus sentimientos. Al juzgar nuestro progreso como individuos tendemos a concentrarnos en los factores externos tales como nuestra posición social, influencia y popularidad, riqueza y el nivel de educación… pero los factores internos pueden ser más cruciales para determinar nuestro desarrollo como seres humanos.” Y más adelante dice: “Por lo menos, si no es por ninguna otra cosa, la celda te da la oportunidad de mirar diariamente en toda tu conducta para superar lo malo y desarrollar cualquier cosa que es buena en ti. La meditación regular de unos 15 minutos diarios antes de emprender una acción, puede ser fructífera en este respecto.”  Y, claro, no le ocultó a su esposa las dificultades en este nuevo camino: “Puede que encuentres difícil al inicio extraer los factores negativos de tu vida, pero al décimo intento puede que obtengas los resultados. Nunca olvides que un santo es un pecador que continúa intentándolo” (Mandela The Authorised Biography, por Anthony Sampson, pg 252).

    Se sabe que Mandela estuvo en contacto en varias oportunidades con Sri Chinmoy, quien poseía un centro en Sud África. Por lo tanto meditar, aunque fueran 15 minutos todos los días antes de emprender una acción, fue el gran secreto de Mandela.


    ¿Qué hace la meditación? Primero calmar le mente, aquietarla y hacer surgir los pensamientos a la luz sin juzgarlos ni rechazarlos, simplemente reconocerlos. La meditación hace contemplar a la propia mente con el propósito de purificarla de malos pensamientos, actitudes y sentimientos, reemplazándolos por los buenos. Por lo tanto la lucha de Madiba fue contra un ejército, no de individuos con armas de fuego, sino de un ejército de malos pensamientos. Con ese proceso de limpieza mental se liberó del resentimiento y del odio. Produjo su transformación espiritual. Percibió otro futuro. Ganó su propia paz. Se hizo libre en la cárcel

    Superó los prejuicios, el pensamiento perverso del “otro” por uno de bondad y valoración. Aprendió a perdonar y a ser magnánimo.  Lo hizo sin dobles intenciones ni tonterías. Hizo algo extraordinario: convirtió a los enemigos en amigos.

   En 27 años de prisión, a través de la meditación, Mandela produjo una transformación interior que se reflejaría en su vida exterior y en su enfoque político. Su rostro en diversas publicaciones de la década de los 60s era severo. Tuvo que vencer su propio carácter y sus pasiones agresivas. Cuando salió en libertad su rostro se había suavizado y en vez de un rictus había una sonrisa.


     No había abandonado sus ideales ni su lucha. Comprendía que la injusticia disminuye si no se crea más injusticia matando o dañando a otras personas. Para que un gobierno multirracial tuviera éxito la justicia debía incluir a todos. El progreso no consiste en quitarles a unos para darle a otros, consiste en que todos tengan las mismas posibilidades de desarrollar su potencial de inteligencia, arte y compasión. La libertad debe ser para todos, con el derecho de ser respetado respetando al otro.


    Utilizó la imaginación creadora para ver un futuro que brindara libertad de conciencia e inclusión a cristianos de todos los credos, a musulmanes, hindúes, animistas y personas de cualquier creencia.Él,  como ya sostuve, tenía un entendimiento claro de que en todos los seres humanos se halla la gloria del Principio de la Existencia. O sea la manifestación de la divinidad en el hombre que adquirió distintos nombres: El Atman hindú, la Shekinah judaica, la esencia del Cristo, del cristianismo. En la moderna literatura espiritual simplemente la “Presencia”. Pues bien es esa Presencia divina la que hay que redescubrir y hacer brillar pues esa luz nos ilumina la conciencia por dentro y, al reflejarla, enciende la misma luz en los demás seres. Así multiplica su poder.

    Desde esa presencia luminosa se aprender a perdonar, primero a uno mismo y luego a los demás. Dejar atrás el rencor, y amar compasivamente. Las circunstancias, con sus injusticias, ya no se le imponían, Madiba imponía su visión de futuro a las circunstancias.


   Como él, debemos lograr el discernimiento de que todos los seres poseen en sí la gloria de Dios y trabajar con todos los medios posibles: pensamiento, oración, meditación, contemplación, hasta el enojo y las lágrimas en busca de la luz interior. Cuando logramos que brille, aunque sea un poco, será como una vela que se enciende y con ese poco se puede encender otra vela y otra y otra y así sucesivamente. Entonces la luz será enorme.  La simple presencia de una persona calma, con paz en el corazón y una conciencia pura transmite esa luz a su alrededor y hace libres y felices a otros. El “otro” es un ser con sus posibles fallas, pero es un ser humano que también quiere la justicia y la seguridad de que será respetado. Esta comprensión de los demás y de uno mismo, prepara la conciencia para sembrar pureza, paz, claridad, y amor.


    En vez de perder tiempo con cosas negativas que no conducen al bienestar y no sirven para nada, hay que ser prácticos, cambiar y sembrar en la conciencia semillas positivas de serenidad, de no violencia y de comprensión. Quien no agrede mentalmente no es

agredido. Quien no se enoja no tiene nada que temer. 

   Podemos ser prácticos: regalar una planta viva, para un vecino con quien no nos hemos llevado bien o regalar una planta de flores a un enemigo para mostrar buenos deseos y crear una atmósfera positiva. Por ejemplo los israelíes podrían regalar una planta de olivo o de almendro o una palmera datilera a los palestinos y viceversa. Una plantita vale centavos, pero como tomar un puñado de sal por Gandhi, o invitar al carcelero a la asunción presidencial por Mandela, tienen un valor simbólico enorme. Crea otra atmósfera emocional, diferente a tirarnos piedras o bombas. Con ello es posible esperar un cambio de corazón que haga de la tierra un digno y bello lugar para vivir. 

   Para el año próximo ¿qué sembramos hoy para tener una buena cosecha de alegría, felicidad y armonía? ¿Qué sembramos en nuestra conciencia? En esta siembra espiritual, si sembramos cosas nobles cosecharemos cosas nobles. Si sembramos pensamientos puros cosecharemos cosas puras. Cada meditación es para establecer en la conciencia estas semillas. No es trabajo de un instante, las semillas requieren preparar el campo y evitar que lo invadan las malezas de la desidia o la cizaña de mala voluntad, las malas hierbas que ahogan y frustran a las buenas semillas. 
                                        ©Pietro Grieco

7 de diciembre de 2013

MANDELA: Muerte, Celebración y Esperanza

       La muerte siempre nos sorprende por su variedad, diversidad y amplitud de emociones. Al contemplar, sobre la pantalla de TV, la reacción de la gente de Sud África frente a la casa de Nelson  Mandela o en diversos lugares del país danzando, cantando, celebrando la vida de este hombre extraordinario, pensé: “Este es su legado. No ver gente llorando sino cantando y bailando”. Sin duda hubo lágrimas también, pero el sentimiento mayoritario fue un carnaval de gozo, de ritmo, alegría y triunfo sobre la opresión y la injusticia. No hay motivos para estar tristes cuando un ser humano se va habiendo cumplido su misión con dignidad.

Mandela, que pasó 27 años en prisión, tenía motivos para estar enojado y resentido. Casi justificado en el uso de la violencia si era necesario, para liberar a su país de la segregación racial y el dominio de una minoría blanca. Pero durante ese tiempo maduró.  Abandonó toda idea de revolución por las armas a una revolución mediante la no violencia enseñada por Gandhi. De empuñar un arma a extender la mano a sus enemigos. 

Mucha gente cuestionó el tiempo que estuvo injustamente preso. Pero ese tiempo no pasó en vano. Desmond Tutu dijo:
Ese tiempo en la cárcel fue absolutamente crucial. Claro está que el sufrimiento amarga a algunas personas, pero ennoblece a otras. La cárcel se convirtió en un crisol en el que se quemó y eliminó la escoria. La gente nunca pudo decirle: "Lo que usted dice sobre el perdón es pura palabrería. Usted no ha sufrido. ¿Qué sabrá usted?". Esos 27 años le invistieron de autoridad para poder decirnos que intentásemos perdonar.

Mandela supo aprovechar la quietud y la soledad de la cárcel para seguir pensando. Por ello agrega Desmond Tutu:

Yo sostengo que el tiempo que pasó en la cárcel fue necesario porque, cuando lo encarcelaron, estaba enfadado. Era relativamente joven y había sufrido una injusticia; no era un hombre de Estado, dispuesto a perdonar: era el comandante en jefe del brazo armado del partido, que estaba muy dispuesto a usar la violencia.

Con la diversidad étnica y racial comprendió que debía extender su pensamiento y su mano a todos los habitantes de Sud África. Él logró lo que se creía imposible. ¿Cómo fue?

El secreto de Nelson Mandela fue su propia  transformación interior. Pasó de detestar a sus enemigos a comprenderlos, saber perdonarlos y hacerlos participar en una nueva forma de vida. Como Gandhi, más que palabras, utilizó gestos simbólicos. Invitó a su carcelero y al fiscal (que había luchado para que le impongan la pena de muerte) con categoría de VIP a su asunción presidencial. Se presentó en un campo de Rugby, considerado exclusivamente de blancos, con la camiseta del equipo. Fue ovacionado por todos. Buscó gestos de tolerancia y  unión en vez de división. Esto no es algo que sucede todos los días.

Pasó de ser un individuo de una raza, un color y una tribu a un ser humano universal; de liderar una facción política a ser presidente y símbolo de unidad de una nación. De ser detestado por los blancos a ser aclamado por ellos. De líder subversivo a Premio Nobel de la Paz. Para hacer grandes cosas no se necesitan muchos mandatos ni eternizarse en el poder. Se necesita humildad para abrazar al enemigo, intensidad de buenas acciones y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Muchos políticos poseen una gran retórica, se especializan en buenos discursos. En cambio, hombres como Mandela, Luther King o Gandhi pueden o no poseer buenos discursos pero saben realizar humildes grandes acciones. Las palabras se desvanecen, en cambio las acciones, especialmente las buenas trasforman la realidad — mejorándola— hacen historia.

Si algo tenemos para estar agradecidos de vivir en este período histórico es haber presenciado el coraje, la paciencia, la templanza de este gran hombre para emprender una revolución en paz. En pocos años, de ser detestado y combatido por sus opositores, pasó a ser aclamado por ellos. Con su carisma logró ser respetado y admirado por líderes políticos de todo el mundo.

Nos dejó un legado de que lo imposible es posible: vencer el racismo, la incomprensión, los antagonismos étnicos a lograr la unión de tribus y pueblos en paz. Supo conducir un proceso político sin violencia que asegurara el progreso con justicia para todos.

Dejó un legado de fe y esperanza para los países del mundo donde hay violencia, intolerancia e injusticia de que es posible triunfar sobre todas ellas.

Nosotros podemos elevar una oración de gratitud y alabanza  por “Madiba” (que significa “reconciliador”), pues fue un terapeuta de profundas heridas sociales sanando el alma de millones en el mundo entero. Gracias Madiba por mostrarnos cómo ser mejores seres humanos al hacernos  partícipes de tu sabiduría, tu compasión y tu alegría. ¡Gracias! 
                                        ©Pietro Grieco

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DE LA APROPIACION DE COFRES Y NACIONES

   Un texto del siglo IV antes de nuestra era ilustra que poco ha cambiado el mundo. Esta antigua historia china de como desvalijar cofres, ...

MINDFULNESS

Un momento de pura conciencia (pure mindfulness), es una hermosura. Es un hecho único. Se produce cuando la conciencia abraza toda la belleza del universo sin esfuerzo. Es un estado de gracia.

©Pietro Grieco

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