El rescate de los niños de la cueva de Tham
Lang.
El 23 de junio 2018, doce niños y su entrenador de fútbol
quedarosn atrapados en la cueva de Tham Lang, en el norte de Tailandia. La
entrada estaba a 3500 metros, con extensos sectores estrechos cubiertos de agua
y en completa oscuridad. No podían salir. Permanecieron unas dos semanas y media,
sin comida y poco oxígeno en un sector seco y elevado. Comenzó un plan de rescate, con
profesionales de diversos paises de mundo. No era solo la falta de comida, sino
que el oxigeno se estaba reduciendo. Si llegaban las lluvias del monzón podía
inundar completamente la cueva haciendo imposible salvarlos; la operación estaba
sobre el filo de una navaja. El primero que llegó fue un buzo británico. Los habían localizado. Imaginamos su alegría.
Los buzos militares que intervinieron declararon que no
sabían si fue un milagro, la ciencia o qué sucedió. Uno de los buzos voluntarios
falleció por falta de oxigeno, la situación era difícil hasta para los expertos. A los padres
les llamaba la atención que los niños enviaban mensajes de tranquilidad y de
que no se preocuparan, pues ellos estaban bien. Nadie entendía cómo, esos niños, podían salir tan tranquilos luego de semanas
de encierro, sin comida y en la oscuridad. Ahora, sabemos qué ocurrió . El entrenador, Ekarat
Wongsukchan, había sido monje budista, y aplicó la meditación
para superar el hambre, la falta de oxigeno, la desesperación y el temor.
Repasemos la meditación.
He repetido en seminarios
y retiros que la principal fuente de energía para los humanos no es la comida
ni la bebida, es el oxigeno. Sin comida se puede estar meses sin comer, sin
bebida semanas, pero sin oxígeno minutos.
La meditación comienza con la respiración, o sea la energía imprescindible. El oxigeno, es la base de la meditación. Como ejemplo doy el sistema de cuatro etapas. Primera etapa: respirar contando hasta cuatro segundos, Segunda etapa: sostener la respiración, cuatro segundos. Tercera etapa: exhalar en cuatro segundos; y Cuarta Etapa: sostener la respiración por cuatro segundos. Cada persona establece su propio ritmo.
La meditación comienza con la respiración, o sea la energía imprescindible. El oxigeno, es la base de la meditación. Como ejemplo doy el sistema de cuatro etapas. Primera etapa: respirar contando hasta cuatro segundos, Segunda etapa: sostener la respiración, cuatro segundos. Tercera etapa: exhalar en cuatro segundos; y Cuarta Etapa: sostener la respiración por cuatro segundos. Cada persona establece su propio ritmo.
Reiniciar el proceso. No debo abundar en el
hecho de que las dos etapas de mantener la respiración son tan o más
importantes que respirar y exhalar. El ritmo de las etapas debe aumentarse con
la práctica de cuatro a seis segundos, luego de seis a ocho, luego a diez y
finalmente a doce segundos, que es el ritmo de los buenos meditadores. Claro
los maestros lo hacen con ritmo de veinte segundos. Posteriormente para avanzar con la práctica
se puede en vez de contar, hacer afirmaciones positivas.
Método de meditación más avanzado.
Realizarlo con
etapas de doce segundos. Pero luego de contar y constatar que nos sentimos
cómodos con este ritmo, u otro, reemplazamos los segundos con afirmaciones.
Primera etapa: Repetir mentalmente: Me lleno de energía, vitalidad y alegría.
Segundo Etapa: Mando
energía, alegría y salud a cada célula del cuerpo.
Tercera Etapa: Exhalo
felicidad, compasión y amor al mundo.
Cuarta Etapa: Mantengo
mi armonía, en calma y tranquilidad.
Luego regresar a la primera etapa repitiendo los mismos o
similares conceptos que, en cada caso, ayuden a meditar.
Otra variación consiste en repetir siempre un mantra, como “Dios es Amor”, “Jehová es mi pastor, nada me faltará”, o el famoso OM MANI PADME HUM, etc. El significado importa menos que el ritmo y el gozo de repetirlo, al sentir su efecto benéfico. El entrenador, exmonje budista, hizo meditar a los niños, lo que redujo el consumo de energía, el ritmo cardíaco y el consumo de oxigeno. Todos perdieron peso. El entrenador, que casi no comió, fue el que salió con menos kilos y en peor estado físico, pero buen estado espiritual.
Otra variación consiste en repetir siempre un mantra, como “Dios es Amor”, “Jehová es mi pastor, nada me faltará”, o el famoso OM MANI PADME HUM, etc. El significado importa menos que el ritmo y el gozo de repetirlo, al sentir su efecto benéfico. El entrenador, exmonje budista, hizo meditar a los niños, lo que redujo el consumo de energía, el ritmo cardíaco y el consumo de oxigeno. Todos perdieron peso. El entrenador, que casi no comió, fue el que salió con menos kilos y en peor estado físico, pero buen estado espiritual.
¿Qué significa OM MANI PADME HUM? Es llamado el mantra de
la compasión y el preferido del budismo tibetano. Yo diría que es una afirmación de belleza delicada y sublime. Como
todo el pensamiento oriental es indirecto y metafórico. El singificado literal,
casi insignificante, es ambiguo. “Om joya
en el loto Hum”.
Comienza con OM, la
sílaba o sonido original del universo, y “Mani Padme” indica que todo es hermoso y está bien en la flor de loto. La
joya en el loto, se refiere a la iluminación en la conciencia. Se lo recita o
canta para liberar la parte impura y para la transformación de la
mente, así como del lenguaje y el cuerpo. El objetivo final es lograr la compasión y la iluminación.
Las interpretaciones como las intenciones son infinitas. Se la expresa o
recita, oral o silenciosamente, para el bien de todos los seres. OM o AUM es
una sílaba sagrada en la India y el oriente en general, más que una palabra es
una expresión de energía espiritual. Recuerdo una madrugada en la Patagonia,
cuando me despertó el temblar de la cabaña. En la habitación de al lado había un
maestro, recién llegado de la India, ¡meditando y repitiendo ¡OOOMMMM! La vibración era un terremoto. Luego, durante
el día, tuvimos unas charlas muy bellas.
De esa energía espiritual se cargaron
los niños y el entrenador para pasar esta intensa experiencia. La meditación
controla las emociones violentas, que son un gasto enorme de energía, logra la serenidad
de la mente, la paz del alma, el reposo del cuerpo, o sea el bienestar del ser. Una
seguridad de que todo está bien, con la belleza del loto que flota sobre las
corrientes de los ríos o lagunas con barro, sin contaminarse ni alterarse. Todo
está bien con la mente tranquila, todo es sereno y bello como un loto flotando
sobre el oleaje de las circunstancias, y
la flor de la iluminación que emana de la conciencia.
La experiencia de estos niños en una cueva en condiciones
dramáticas, destruye todas las fantasías y estereotipos que presentan los
libros sobre la meditación: que debe ser en un lugar especial de la casa, durante
un horario especifico, evitar ser molestados, con cojines para no cansar la
posición, un lugar limpio y bien ventilado, o sobre un acantilado mirando la
espuma de las olas del mar, o en un bosque como Buda, o sobre las montañas más
altas, etc. etc. La meditación es una técnica que demanda entrenamiento
para realizarla dónde y como sea conveniente, sea parado, o sentado, en el piso
o sobre una silla, o incluso acostado. La meditación evita el
descontrol de la mente, que entre en pánico, se agite por la ansiedad, o sea
dominada por el temor. Lograr la calma, la armonía, y también el gozo de la
paz. Con ella los niños salieron tranquilos, y nosotros también saldremos
serenos de cualquier situación difícil o imposible.
Consultados algunos centros budistas si con la meditación los niños recibieron la energía para sobrevir, la respuesta fue positiva. Sí, la meditación realizada con honestidad energiza, calma y salva. La oración también fue de gran apoyo. OM, joya en el loto, HUM.
El mundo se alegró en
gran manera con su liberación.
Todo está bien, y siempre lo estará.
Que tengan paz, seguridad y armonía.
©Pietro Grieco